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martes, julio 21, 2026

MAL TIEMPO (séptima entrega)

         Cuando se aproximaban a Bahía Blanca el tráfico había disminuido visiblemente; sólo de tanto en tanto circulaba algún vehículo hacia el sur.

El fin del viaje lo marcaba la luz roja del tablero del automóvil de Felipe.

—Si llegamos a la casa de mis parientes será solo por milagro —avisó Felipe, mirando un humo blanco que salía por debajo del capó.

Ahora las densas nubes estaban tan bajas que parecía que se podían tocar con las manos. Por la oscuridad, las luces del camino de ingreso se habían encendido.

Felipe tomó por una calle que sabía que desembocaba en la plaza principal. A poco de recorrerla, observó algo extraño.

—Aquí ha pasado algo raro —dijo Felipe.

—Sí, es evidente. La gente abandonó las casas como si huyera de algo —observaba Alberto—. Incluso han dejado portones y puertas abiertas.

—¿Qué los asustó de ese modo? —preguntaba la mamá de Ester.

—Tiene que haber sido algo muy repentino —afirmaba Ester—. ¿Dónde viven tus parientes, Felipe?

—A pocas cuadras de aquí.

Cuando llegaron a la casa de los familiares de Felipe, tanto el portón del garaje como la puerta de ingreso estaban abiertos. Felipe estacionó el auto frente a la casa y se bajó para ver; Alberto lo siguió.

Cuando entraron hasta la mesa del comedor, la misma continuaba servida para el almuerzo: un par de sillas estaban volcadas y había unos vasos y platos rotos en el piso.

—¿De dónde proviene esa música? —preguntó el papá de Ester.

—Es en el patio —respondió Felipe yendo hacia allí.

—¡Tío! ¿Qué haces aquí solo? ¡¿Qué ha ocurrido?! —exclamó Felipe asombrado al ver a su tío Juan, sentado en un sillón junto a su perro, con una vela encendida sobre la mesa.

—¡Qué sorpresa, Felipe! —exclamó el anciano—. ¿Qué estás haciendo aquí, querido?




—Vine a verlos escapando de la ciudad por todo esto que estamos padeciendo. Pero ¿por qué te han dejado solo?

—No estoy solo, me acompaña Pedro.

—¿Quién es Pedro, tío? No lo conozco.

—Es él —dijo el anciano señalando a su perro, que sin levantar la cabeza comenzó a mover la cola suavemente.

—Ah, sí, por supuesto, entiendo —dijo Felipe—. Te presento a Alberto, que es el padre de mi novia.

—Encantado, señor. Le adelanto que su hija tiene suerte: mi sobrino es un buen muchacho.

—Ya lo sé, señor —respondió Alberto—. Permítame preguntarle: ¿por qué todos se han ido?

—Me han dicho que se está terminando el aire, aire que todos necesitamos para seguir participando; sin él no hay vida.

—¡¿Quién dijo eso?! —preguntó apresurado Felipe.

—Lo han dicho en las noticias —respondió el hombre con tranquilidad—. Todos se aterrorizaron y huyeron de aquí.

—¿Y por qué tú no te has ido con todos?

—En el auto solo había espacio para mí o para mi fiel amigo, ambos no entrábamos; entonces pensé que preferiría morir aquí, en mi casa de toda la vida. ¿Por qué ir a otro lugar? Aquí estoy a gusto, disfrutando mis mates y escuchando tangos. ¿Qué más puedo pedir a mi edad?

—¿Por qué tiene una vela encendida, tío?

—Ah, sí, la vela. Solo es para saber que, cuando comience a apagarse, subiré a mi compañero sobre mis piernas y lo abrazaré. Si Dios me brinda un último deseo, solo le pido que él no sufra, porque no se lo merece y, además, no sabe que va a morir.

Ester y su mamá, que esperaban en el auto, al ver que los hombres no regresaban, se bajaron y entraron a la casa con Cacique, el cual corrió hasta el patio. Ambos perros, al enfrentarse, se olfatearon y después se pusieron a jugar. Felipe le presentó a su tío y les explicó qué hacía allí y por qué.

La mamá de Ester se asustó al saber la novedad de que todos se fueron de la ciudad porque existía el peligro inminente de que se terminara el oxígeno.

—¿Pero cómo es posible tal cosa? —dijo Nora aferrándose a su hija.

—Es una información muy extraña, pero Juan nos dijo eso.

—A mí también me parece algo raro —acotó el anciano—. Pero todos se fueron aterrorizados, no quedó nadie. Bueno, salvo algún otro viejo loco como yo. Lo que me asombra es que, después de que dieron la información en el noticiero local y en la radio del pueblo, la programación de siempre se interropió y solo pasan música.

Mientras las dos mujeres se quedaron charlando con el tío de Felipe, ambos hombres se hicieron una seña para hablar en otro lugar.

—No podemos dejar a tu tío solo aquí, en un pueblo desierto a expensas de cualquier malhechor.

—¿Y qué podemos hacer? Llevarlo con nosotros es imposible, ya no tenemos vehículo y además no aceptará; lo conozco bien.

—Quedémonos aquí —dijo resuelto el padre de Ester—. Al menos esta noche descansamos y mañana veremos.

—Me parece bien, Alberto.

El resto del día transcurrió como una verdadera reunión familiar: las mujeres prepararon una rica cena y los hombres hablaron de todo tipo de cosas.

Después de la sobremesa, ya estaban todos por irse a descansar cuando el tío sacó un tema inesperado, que nadie imaginaba.

—He pasado un día fantástico —dijo Juan—. Me hizo acordar a cuando trabajaba de fletero y con Rosita, mi señora, charlábamos hasta cualquier hora en la cocina.

—Siempre recuerdo que de chico —acotó Felipe—, estando de vacaciones, acompañaba a mi tío en los repartos. Tenía una F100 roja preciosa. Ir por esos caminos de tierra de pueblo en pueblo era fascinante.

—Todavía tengo la chata —dijo el tío con una sonrisa.

—¡¿Qué ha dicho, tío?! —le preguntó Felipe sorprendido.

—Todavía tengo la chata, y también al Rastrojero. Están viejos y olvidados como yo, pero esos fierros me han dado tantas satisfacciones que forman parte de mi vida.

—No puedo creer que aún tenga el Rastrojero y la chata, tío.

—Así es. Les contaré una pequeña historia —comenzó diciendo Juan—. De joven tenía un amigo mecánico que siempre me atendió las camionetas, hasta que los años pasaron y un día no me renovaron el registro por mi vista: fue el anuncio de mi retiro. Pero mi amigo mecánico era también grande como yo y, con los nuevos autos más sofisticados, no sabía arreglarlos. Entonces se me ocurrió darle una parte de mi jubilación y le inventé una tarea: primero rectificó el motor de las dos camionetas y dos veces por semana salíamos a recorrer los pueblos para que las chatas no quedaran paradas. Para no ofender su orgullo, yo le decía que las tenía en venta. No sé si me creía, pero mantuve esa afirmación hasta que se murió. Después, allí quedaron las chatas; de esto hace ya más de diez años.

—Señor Juan —dijo Alberto—, ¿podemos ver el estado de sus chatas?

—Por supuesto, están en mi galpón, aquí a la vuelta. ¿Le gustan los autos viejos?

—No solo me gustan: en este momento nos podrían sacar de un apuro. No tenemos vehículo con qué movilizarnos.

—Escúchenme bien —dijo el anciano, poniendo su mano sobre la de su sobrino—: si pueden ponerlas en marcha, se las regalo; a mí ya no me sirven.

—Trato hecho —dijo Felipe—. Pero solo si usted nos acompaña, tío, no lo dejaremos aquí solo —se expresó resuelto.

El anciano se quedó callado por unos instantes y después dijo:

—Solo si Pedro me acompaña.

—Desde ya, tío. O todos o ninguno.

—Pero lamento decirles que mis chatas están arrumbadas hace mucho, mucho tiempo —dijo el tío con tristeza.

—Eso ya lo veremos —dijo Alberto.

—¡Nos queda una sorpresa! —dijo la mamá de Ester.

—Yo voy —dijo Ester, yendo a la cocina.

Cuando regresó, traía en sus manos una gran fuente con pastelitos.

—¡Están rellenos de dulce de membrillo!

Todos aplaudieron y ambos perros ladraron, moviendo sus colas.

A la mañana siguiente, los tres hombres fueron al galpón del tío Juan a ver las camionetas.




Después de levantar el capó del Rastrojero, Alberto dijo:

—Bueno, si conseguimos aceite, correas, batería, cables de bujías, bujías y, obviamente, las ruedas, creo que puedo ponerlas en marcha.

—Las ruedas están allí atrás, están sin rodar. Y los repuestos... solo hay que ir a buscarlos, porque todos salieron de aquí con lo puesto —afirmó el tío Juan—. Todos los negocios, incluida la estación de servicio, tienen todo lo que necesitamos. Vamos a hacer así: sobre los mostradores dejaremos una nota con la lista de lo que tomamos prestado hasta nuestro regreso.

—¡Manos a la obra! —dijo Alberto—. Solo resta un pequeño detalle: no tenemos herramientas.

El tío caminó unos pasos en la penumbra del galpón y abrió dos puertas de una especie de aparador.

—Aquí está todo lo que se necesita.

Cuando Alberto y Felipe observaron el contenido, vieron un panel con todas las herramientas de mecánica colgadas en perfecto orden.



Continuará…

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jueves, julio 16, 2026

MAL TIEMPO (sexta entrega)

 CASA BLANCA WASHINGTON D.C.


           Después de la reunión general de emergencia que convocó el presidente, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, expone en la reunión sus conclusiones. Todos leyeron detenidamente el informe confidencial  


DEPARTAMENTO DE DEFENSA DE LOS ESTADOS UNIDOS

AGENCIA DE PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN AVANZADA PARA LA DEFENSA (DARPA)

DIVISIÓN DE BIOLOGÍA SINTÉTICA Y ESTUDIOS AMBIENTALES DINÁMICOS

CAMPUS ARLINGTON, VIRGINIA

DOCUMENTO: CLASIFICADO / SOLO PARA OJOS DEL COMITÉ DE SEGURIDAD NACIONAL

FECHA: 14 de julio de 2026

ASUNTO: Evaluación de Impacto Ecológico y Riesgo Antrópico: Directiva de Erradicación Total de Especímenes "Mal Tiempo"

1. Resumen Ejecutivo

Este informe técnico evalúa la propuesta del Comando Conjunto de utilizar fuerza letal sistemática (Directiva de Erradicación Química/Cinética) contra las entidades biológicas no identificadas surgidas durante los eventos climáticos anómalos recientes.

Los modelos computacionales de esta agencia indican que la destrucción de los especímenes no resolverá la crisis. Por el contrario, desencadenará un colapso biológico en cascada y una crisis de salud pública de proporciones catastróficas para la población civil de los Estados Unidos. Se recomienda la suspensión inmediata de cualquier operación ofensiva a gran escala.

2. Hallazgos Clave y Mecanismos de Riesgo

A. El Efecto "Sumidero Atmosférico" (Biofiltración)

Nuestros análisis bioquímicos confirman que estas criaturas no son meras amenazas físicas; actúan como catalizadores metabólicos del entorno. La atmósfera alterada por el fenómeno "Mal Tiempo" contiene concentraciones letales de compuestos nitrosos pesados y toxinas ionizadas en suspensión.

El Mecanismo: Los especímenes absorben activamente estas toxinas a través de sus sistemas respiratorios modificados o de sus membranas externas, estabilizando la calidad del aire a nivel superficial.

El Riesgo: Eliminar a los especímenes rompería este ciclo de filtración biológica. Los modelos estiman que, en menos de 72 horas tras la erradicación del 60% de la biomasa de las criaturas, el aire de las principales ciudades de la Costa Este se volverá químicamente corrosivo, provocando edema pulmonar masivo en la población civil expuesta.

B. Liberación de Patógenos y Necro-toxinas (Necromasa Inestable)

La fisiología de estas entidades depende de un equilibrio bioquímico exótico. Cuando un espécimen es destruido mediante fuego o impactos cinéticos, su estructura molecular sufre una descomposición acelerada no natural.

Contaminación de Acuíferos: Los restos en descomposición (necromasa) filtran fluidos con alta acidez y metales pesados estables que saturan el suelo de inmediato.

Vectores de Enfermedad: Si los cuerpos no son incinerados a más de 1200 °C de forma instantánea, liberan esporas latentes. Estas esporas han demostrado la capacidad de parasitar cultivos agrícolas locales, destruyendo el suministro de alimentos en un radio de 15 kilómetros por cada criatura caída.

C. Ruptura de la Cadena Trófica y Efecto Rebote

Los especímenes han suplantado rápidamente a los depredadores alfa en las zonas afectadas. Sin embargo, también actúan como el único mecanismo de control sobre sub-organismos parasitarios mucho más pequeños y agresivos que viajan ocultos dentro de los frentes de tormenta.

[Fenómeno Mal Tiempo] ──> Genera Si el ejército elimina a las criaturas grandes, nos enfrentaremos a un Efecto Rebote: miles de millones de micro-parásitos invisibles al ojo humano quedarán libres para infestar sistemas eléctricos, suministros de agua y tejidos humanos sin un depredador que los contenga.

3. Conclusiones y Recomendación de Protocolo

La fuerza bruta es una respuesta política, no científica. Destruir a las criaturas equivale a romper el termostato de una casa que se está incendiando: no apaga el fuego, solo destruye nuestra capacidad de regularlo.

Esta agencia propone la transición inmediata al Protocolo de Contención Estática y Coexistencia Asistida. Debemos aprender a manipular la presión atmosférica que guía a las criaturas en lugar de matarlas. Si el Comando Conjunto procede con el bombardeo sistemático planificado para el próximo martes, estimamos una tasa de bajas civiles indirectas de entre el 35% y el 40% en los estados afectados dentro de los primeros treinta días, debido al envenenamiento ambiental y al colapso de los recursos básicos.

Aprobado por:

Dr. Arthur Vance

Director de Biología de Vanguardia, DARPA

PROPIEDAD DEL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS - CUALQUIER REPRODUCCIÓN NO AUTORIZADA SERÁ PROCESADA BAJO LA LEY DE ESPIONAJE.

(FIN DEL INFORME)


CASA ROSADA - BUENOS AIRES - ARGENTINA - DESPACHO PRESIDENCIAL

—Señor presidente, tenemos una videollamada desde Washington.  




—Adelante señor presidente, gracias por su preocupación  —le dijo el presidente argentino a su par estadounidense. 

Por intermedio del traductor este le respondió:

—Señor presidente, imagino que usted ya ha leído el informe y tiene en su poder el análisis y las muestras de la composición biológica de estos seres.

—Así es, me encuentro en una situación que jamás pude imaginar en toda mi vida  —se expresó el presidente argentino abatido— no puedo decidir sobre la vida de millones de mis compatriotas. No soy Dios. 

—Comprendo señor presidente pero lamentablemente estas criaturas amenazan toda la vida en la tierra, Brasil ya ha sido afectado, y nosotros no podemos permitir que esto continúe. —dijo sin rodeos el presidente estadounidense— si usted no toma una decisión, la tendremos que tomar nosotros.

—De cuánto tiempo dispongo. —preguntó el mandatario sudamericano—  para al menos buscar un paliativo para mi gente. No puedo no decir nada, no avisar, debo hacer algo.

—Lamentablemente no se puede hacer nada, debemos destruir a esas criaturas cuanto antes. —sentenció el mandatario estadounidense—  El ataque masivo lo realizaremos en setenta y dos horas, recomiendo al presidente, que se proteja usted y su familia. 

Cuando terminó la videoconferencia, el secretario del presidente argentino irrumpió en el despacho y le alcanzó una carpeta 

—Señor presidente, aquí está el informe del instituto


INFORME TÉCNICO CONFIDENCIAL

DE: Departamento de Virología y Biología Molecular — Fundación Instituto Leloir (FIL / IIBBA-CONICET)

PARA: Comando de Emergencia "Mal Tiempo"

ASUNTO: Protocolo de Vulnerabilidad Metabólica en Especímenes de la Anomalía "Mal Tiempo"

DOCUMENTO: FIL-MT-094-REV3

1. Resumen del Hallazgo

Tras analizar las muestras de tejido de las criaturas recuperadas en el último sector de exclusión, nuestro equipo de bioquímica estructural identificó una anomalía única en su fisiología. A diferencia de cualquier organismo terrestre conocido, estas criaturas no dependen de procesos celulares estándar para la regeneración de tejidos; en su lugar, utilizan un armazón polimérico externo compuesto por una variante exótica de glicoproteínas (proteínas unidas a azúcares complejos) que les otorga su extrema resistencia física y adaptabilidad climática.

Aprovechando la histórica especialización de este instituto en el metabolismo de hidratos de carbono (el legado científico del Dr. Luis Federico Leloir), hemos logrado sintetizar un agente disruptor químico capaz de colapsar esta estructura de forma inmediata.

2. El Vector de Ataque: Compuesto "Leloir-70"

Las criaturas requieren una enzima sintetizadora específica para mantener cohesionado su caparazón molecular. Si se bloquea esa enzima, el "cemento" que las mantiene unidas se disuelve, provocando una lisis celular (ruptura de membranas) masiva y catastrófica en cuestión de minutos.

Hemos diseñado un inhibidor enzimático competitivo modificado, denominado provisionalmente Leloir-70.

Mecanismo de acción: El compuesto engaña a los receptores de la criatura simulando ser un nutriente esencial (un nucleótido de azúcar modificado). Una vez absorbido, bloquea irreversiblemente la síntesis del polímero de su armazón.

Efecto visual/físico: Al entrar en contacto con el compuesto, la criatura pierde la cohesión molecular de su capa exterior. El tejido, antes impermeable a las balas y al fuego, comienza a licuarse, tornándose en una sustancia gelatinosa inerte que se evapora al contacto con el aire húmedo de la tormenta.

3. Método de Dispersión

Debido a las condiciones atmosféricas de la anomalía "Mal tiempo", la entrega del compuesto debe ser rápida y aérea:

Aerosolización térmica: El compuesto Leloir-70 es termoestable. Puede ser cargado en las turbinas de dispersión de aeronaves militares o drones de patrulla para generar una niebla química artificial.

Reacción con la lluvia: El compuesto es altamente higroscópico (absorbe la humedad del ambiente). Esto significa que la propia lluvia del "Mal tiempo" actuará como el vehículo conductor perfecto, acelerando la propagación del compuesto por toda la zona de conflicto y asegurando que las criaturas lo absorban a través de sus membranas respiratorias o tegumentarias.

4. Consideraciones de Seguridad

Impacto ambiental: El compuesto es biodegradable en suelo terrestre y completamente inocuo para la flora y fauna local, ya que está diseñado para encajar únicamente en la cerradura molecular específica de las criaturas.

Margen de efectividad: no se puede confirmar 100%, por falta de las pruebas en más tejidos 

Firmado:

Dirección de Bioquímica y Biología Celular

Fundación Instituto Leloir, Buenos Aires, Argentina.


—Comunícame con el director del instituto de inmediato. 

—Estimado profesor, ¿cree usted que esto funcionará. 

—El resultado no lo podemos garantizar ciento por ciento, sin realizar pruebas. Las muestras de tejidos eran muy pequeñas.

—Apelo a su experiencia profesor, si usted me dice que es posible, que existe un grado de posibilidad de que funcione, yo me responsabilizo y actúo en consecuencia. 

—Me sumo a su responsabilidad presidente. Tiene que funcionar, mi equipo es excelente y han trabajado sin descanso. 

—Ni una palabra más.  —confirmó resuelto el presidente argentino—. Ya envío a personal del ejército a retirar las ampollas al instituto. 

—Quien realice el trabajo, debe colocar una sola dosis por cada ser, sólo hay treinta y seis, ni una más. —replicó el director del instituto.


FELIPE, SU NOVIA Y SUS PADRES, PRÓXIMOS A LLEGAR A BAHÍA BLANCA 


Ahora todos estaban más distendidos, la madre de Ester los convidó con pasteles, los que fueron bien recibidos, no habían probado bocado en todo el día.

La ruta estaba transitada pero no había muchos camiones, la circulación era fluida.

—Encenderé la radio para saber qué información están dando. —dijo Alberto.

En la mayoría de las estaciones del dial solo se escuchaba música, hasta que en una radio pudieron escuchar a un periodista que decía:

—Atención, tenemos una información urgente de una persona que se encuentra en el paso “Integración Austral” a Chile:

—Aquí está ocurriendo algo muy extraño, ¡si, si, esto es un caos!  —se escuchaba la voz de un hombre gritando desesperado. 

—¡Cálmese por favor!, ¿qué está ocurriendo?  —Le preguntó el periodista.

La misma voz ahora más agitada decía:

—¡Aquí a los autos se les para el motor, no arrancan!, ¡las personas!, ¡las personas!

—¿¡Qué está pasando!? —enfatizó el periodista.

—¡Se desvanecen!, ¡se están desmayando!, ¡Por Dios no!.

Se escuchó un golpe seco, después silencio; el periodista trataba de saber más, pero la comunicación se había interrumpido definitivamente. 





Continuará…


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lunes, julio 13, 2026

MAL TIEMPO (quinta entrega)

 CASA BLANCA WASHINGTON D.C.

Con la carpeta en su mano el secretario del presidente corre al despacho oval de la Casa Blanca.

—Señor presidente, aquí está el resumen del informe de la situación “Mal tiempo”

El presidente abre la carpeta y comienza a leer




INFORME CLASIFICADO: ANOMALÍA "MAL TIEMPO

Origen: Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) | Estatus: Alerta de Extinción Local

1. El Diagnóstico Científico

Las criaturas de "Mal Tiempo" no operan bajo una biología convencional; son motores de combustión química hiperacelerados.

Consumo radical: Absorben agua (H₂O) y oxígeno (O₂) a un ritmo 400 veces superior al de cualquier vertebrado conocido. Su paso genera zonas de vacío atmosférico y desecación instantánea de acuíferos.

Excreción letal: Liberan columnas masivas de anhídrido carbónico (CO₂). Esto acidifica el entorno de inmediato, desplomando el pH del agua a un catastrófico 6.4 (disolviendo conchas, corales y tejidos vivos) y recalentando la atmósfera local.

2. Protocolo de Erradicación (Puntos Débiles)

El uso de armas convencionales o agua es inútil (las alimenta). La destrucción debe ser química y física:

Deshidratación por Cal Viva (CaO): Al contacto con la criatura, la cal absorbe su agua interna mediante una reacción térmica extrema que supera los 200°C, carbonizándolas en seco.

Asfixia por Retención: Aislar las colonias bajo cúpulas herméticas. El CO₂ que excretan las satura en minutos, provocándoles una autodestrucción por hipercapnia.

Frío Criogénico (Nitrógeno Líquido): Congela el agua celular al instante. Al expandirse, el hielo destruye sus membranas, reduciendo la colonia a polvo quebradizo.

3. Impacto en la Población (El Colapso)

La amenaza para los humanos no es la depredación física, sino la alteración ambiental:

La Asfixia Silenciosa: El desplazamiento del oxígeno por el CO₂ provoca letargo, pérdida de conocimiento y muerte indolora en cuestión de horas. Las máscaras de gas comunes no sirven; se requiere soporte de oxígeno autónomo.

Desecación de Recursos: En minutos, las colonias secan embalses, tuberías y piscinas, provocando una deshidratación ambiental tan extrema que agrieta la piel y las mucosas de los sobrevivientes.

La Trampa de Escape: Huir en coche durante el "Mal Tiempo" es imposible. Al desaparecer el oxígeno del aire, los motores de combustión de los vehículos se apagan de golpe, atrapando a las caravanas de evacuados.

Al terminar de leer el presidente, mira a su secretario y le dice:

—Convoquemos a una reunión de ministros y a las fuerzas armadas ahora mismo. 

A los quince minutos comenzaba en la sala de situación la reunión solicitada por el presidente de los Estados Unidos por videoconferencia, con sus ministros y los jefes de las fuerzas armadas.

A MILES DE KILÓMETROS DE DISTANCIA EN BUENOS AIRES 

Fernández estaba preocupado por el informe secreto que tenía en sus manos y la situación de su amiga Ester, que ni siquiera sabía cómo y dónde estaba. Decidió llamar a su amigo Felipe, al menos para compartir lo que sabía. 

—Hola Felipe, ya tengo el informe confidencial y te aseguro que es desalentador, se suma a todo esto que la verdad se quiere ocultar. Es algo que me sobrepasa y lamentablemente está involucrada mi amiga Ester. Me ha dicho que debe permanecer escondida. No se que hacer.

—Pero qué dice el informe  —le preguntó Felipe. 

—Estamos amenazados por criaturas desconocidas que son casi con seguridad las que provocan este bloqueo climático. Es todo lo que dice el informe, debe haber mucho más, que desconozco. La fotografía es terrorífica. 

—Yo estoy pensando en partir hacia el sur con mi novia y su familia, no sé, tal vez poder cruzar a Chile. Tu me has dicho que la cordillera bloquea las nubes. —le respondió Felipe a su amigo.

—Ahora Felipe, ya no estoy seguro de nada, esto excede mis conocimientos, se trata de otra cosa, es algo enorme e impredecible. Voy a esperar a que me llame mi amiga para poder reunirme con ella y también trataré de ir hacia el sur, tal vez sea una posibilidad. Solo te puedo desear suerte Felipe.

—Lo mismo para tí amigo.

Cuando Felipe llegó al mecánico su auto estaba con el capot abierto  

—Tengo malas noticias para tí amigo, —le dijo el mecánico a Felipe, limpiando sus manos con un trapo negro de suciedad.

—Tengo que viajar mañana sin falta. —exclamó Felipe, mirándolo angustiado—  por el dinero no hay problema. 

—No es el dinero el problema  —se expresó el hombre—  necesito enviar a rectificar la tapa de cilindro y tardarán como mínimo una semana en entregármela arreglada, en el mejor de los casos, porque todos quieren irse de la ciudad, es por este tiempo de los mil demonios, pero se acuerdan de arreglar el auto a último momento. 

—Entonces me lo llevo así  —dijo Felipe sacando su billetera.

—Cómo usted quiera pero le aseguro que no llegará muy lejos.

Felipe salió con su auto del taller dejando una estela de humo blanco.

Después de cargar lo indispensable, subieron todos al auto de Felipe y salieron con rumbo sur, la intención de Felipe era ir por la ruta 3 para poder  pasar por Bahía Blanca porque allí vivía un primo de él. Si llegaba con su auto trataría de cambiarlo por otro que le pudiera garantizar hacer más de mil quinientos kilómetros. 




El padre de Ester se llamaba Alberto, era un hombre rudo de pocas pulgas, se casó con su esposa Ana cuando ambos eran muy jóvenes. En Comodoro Rivadavia trabajó como mecánico de barcos y en Puerto Deseado abrió un aserradero, hasta que sus negocios no prosperaron y se vino con su familia a Buenos Aires con su única hija que tenía cinco años. 

—Si el mecánico dijo eso, no tendremos muchas posibilidades de llegar lejos, —le decía Alberto a Felipe—  tendremos que revisar el nivel de aceite y agua con frecuencia.

—Así es Alberto, llevo cinco litros y un bidón grande de agua  —le respondía Felipe mientras manejaba.

—Hace dos horas y media que salimos y veo cada vez más tráfico.  —Acotaba Alberto— evidentemente todos se quieren ir de Buenos Aires.

—Lo que ocurre es que con un clima como éste la ciudad se ha convertido en una trampa peligrosa. —remarcó Felipe. 

—Allí hay una YPF, paremos.   —dijo Alberto.

La estación de servicio parecía abandonada, después de esperar varios minutos, se acercó un hombre mayor de mameluco.

—Ya no queda combustible, y tampoco creo que venga el camión con más. 

—La próxima estación a qué distancia está  —preguntó Felipe. 

—A cuarenta kilómetros, en las Flores, pero por lo que me dijeron ya no queda nadie allí. Es un pueblo fantasma.

Cuando los tres hombres hablaban, una moto de alta cilindrada se acercó desde la ruta, con dos motociclistas. Al llegar a pocos metros de los tres, el hombre que no conducía la moto sacó un arma y los apuntó. 




—¡Rápido, denme todo el dinero!

Ester y su madre al ver esto quedaron aterradas, contuvieron a Cacique qué como si supiera del peligro comenzó a ladrar desesperado.

El playero dijo que tenía dinero adentro, entonces el ladrón dijo:

—¡Vamos rápido, viejo, o te mato!.

Ambos se fueron caminando. El conductor de la moto también había sacado un arma y apuntaba a Alberto y Felipe, mientras les decía:

¡Ustedes también, denme todo lo que tengan!

Alberto tuvo un impulso de arrebatarle el arma al malviviente, pero no se animó, porque estaba algo alejado, y si fallaba, todo podía terminar en un desastre. A regañadientes sacó su billetera y le entregó todo el dinero que tenía, Felipe hizo lo mismo. Al cabo de un instante se escuchó un disparo qué provenía del local. Después salió corriendo con el arma en su mano el ladrón gritando:

—¡Vámonos de aquí, rápido!

Ambos malvivientes se montaron en su moto y salieron raudamente. A pesar de pasar muchos autos, en ese momento, ninguno se detuvo. Alberto corrió a ver al playero, y Felipe, conmocionado aún, se quedó cuidando a las mujeres. Al cabo de unos instantes Alberto regresó corriendo pidiendo el pequeño botiquín y una toalla.

—Está herido en la pierna pero es solo un rasguño.  —dijo más distendido. 

Por fin, todos más tranquilos fueron al local, el encargado estaba pálido recostado en una silla.

—Creí que no contaba el cuento —dijo el hombre con su pierna sobre otra silla— tomen lo que quieran, va por mi cuenta, ustedes han sido muy amables.

Todos tomaron un refresco, lo necesitaban.

—Joven  —le dijo el playero a Felipe— atrás en el galpón encontrará tres barriles de doscientos litros que tienen combustible, también hay bidones, cargue su tanque, y lleve toda la cantidad que pueda, no encontrará más combustible en otro lado, de aquí hasta Bahía Blanca. 

Continuará…


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sábado, julio 11, 2026

MAL TIEMPO (cuarta entrega)

Sólo lo dije bromeando, —le respondió Felipe a su amigo—  ¿de verdad nos atacan extraterrestres?.

—Siéntate —le pidió Fernandez—  tengo una amiga periodista que este jueves probablemente me muestre una fotografía confidencial del gobierno de los Estados Unidos. —Fernández decía esto mientras se cercioraba que la puerta de su oficina estuviera cerrada— Por lo que yo sé todo es muy prematuro, pero mi amiga que se llama Laura, me ha dicho que está confirmado. El Ejército de Estados Unidos ha tomado fotografías de criaturas desconocidas que se encuentran estáticas sobre las nubes que cubren nuestro país. 

—No puedo creerlo.  —replicaba asombrado Felipe al escuchar a su amigo— ¿Tu amiga es alguien confiable?

—Absolutamente, no saben aún si estas cosas causan este bloqueo climático, pero sí están allí es por algún motivo. Mi amiga me ha dicho que nuestro gobierno ya se encuentra al tanto de esto, pero se temoe en dar la información para que la misma no cause más terror del que ya existe.

—Pero, ¿cuántas de estas cosas hay?  —preguntó Felipe.

—Dicen que se han detectado alrededor de treinta y cinco.

—Me siento como un protagonista de una película de ciencia ficción.  —dijo Felipe aterrorizado.

—Cuando mi amiga me lo contó pensé que era una broma, pero cuando me dijo quien era su fuente, ya no me quedaba duda alguna.

—¿Quién? —preguntó intrigado Felipe.

—Por tu bien, mejor es que no lo sepas.

—¿Qué podemos hacer Fernández?

—Nada, por el momento, nada.

Felipe se retiró de la estación meteorológica pensando que hasta el jueves faltaban tres largos días. Para no alarmar a su novia no le contó lo que sabía. Pero se le ocurrió tratar de escapar hacia Chile en auto junto a su novia, tal vez tendrían una oportunidad. No podía suponer que estas criaturas tuvieran buenas intenciones, porque de prolongarse el mal tiempo sin sol sería un final anunciado para todos. También se le cruzó la idea de que esto era solo un invento de Fernández, que no estaba en sus cabales, incluida su supuesta amiga, a la que jamás se la mencionó. 

Decidió esperar a saber algo más el jueves. Recordó que no tenía comida y quiso pasar por el supermercado, cuando llegó, cuatro hombres  se disputaban a los puños una lata de arvejas, no había frutas ni verduras, y las góndolas estaban destrozadas con restos de mercaderías en el piso.

La seguridad del local ya ni siquiera intervenía, y las cajas estaban liberadas. Pasó por otro local más pequeño y ni siquiera estaba abierto. Solo en una panadería un grupo de personas esperaban pacientes un poco de pan. Decidió hacer la cola.

Cuando consiguió el preciado producto, subió a su automóvil para ir a su casa y encendió la radio para escuchar las noticias, que esto decía:

—Entrevistamos ahora a la vidente Rosarina Ana Belén que afirma que este bloqueo climatológico, no es un hecho natural, y está provocado por poderes ocultos.

—Buenos días Ana, qué nos puedes decir.

—No tengo nada bueno para decir, lamentablemente van a morir miles de personas inocentes, esto está provocado por algo que no es de nuestro planeta. 

—¿Quién puede causar esto?  —preguntó el conductor. 

—Es un poder tan enorme que puede exterminar toda la vida del planeta. 

—¿Pero por qué motivo desea acabar con la vida en la tierra?

—Solo por placer…

De pronto la radio comenzó a transmitir música. Aunque Felipe trató de sintonizar nuevamente al programa, no pudo. Era una interrupción adrede. Esto despertaba en él  nuevas conjeturas de todo tipo.

Preocupado llamó a su novia y le dijo que había conseguido algo de pan que iría para su casa.

Al llegar a la casa de Ester todos estaban en el comedor viendo las noticias en el televisor, que continuaban siempre en forma recurrente  con el mismo tema, el clima. 

El papá lo saludó y le dijo: —Si seguimos así nos vamos a morir todos.

Felipe lo tomó como una dramática premonición. 

Cuando todos estaban compartiendo la poca comida que había, Felipe se mordía la lengua para no contar a su novia y a sus padres los nuevos acontecimientos que conocía. 

—Me temo que esto se está convirtiendo en algo peligroso —dijo Felipe abrumado.

—Así es, —le respondió su novia— también ocurre algo muy extraño en las noticias oficiales no dicen lo que se transmite en las redes.

—¿Qué cosas dicen?  —preguntó su padre.

—Dicen que este clima se está replicando en otros países. 

—¿En cuáles?  —preguntó su madre acongoja.

—En México, Hong Kong y Brasil.  

Todos se quedaron perplejos y en silencio. 

—Pero entonces, esto ya no es un problema climático, hay algo más que no lo están diciendo. —observó el padre de Ester.

—Estoy pensando seriamente que nos vayamos de aquí. —dijo Felipe 

—¿A dónde?, si esto afecta a todo el país  —preguntó el padre.

—Mi amigo Fernández me ha dicho que en Chile, gracias a la cordillera las nubes no pueden pasar, y que bien al sur hay sol.

—¿Pero cómo iremos los cuatro?  —preguntó la madre de Ester. 

—En mi auto.  —dijo Felipe decidido—  es chico pero si llevamos lo indispensable podremos viajar.

Desde algún lugar de la ciudad, Laura llamaba a su amigo Fernández. 

—No puedo decir mucho, pero estoy en serios problemas. 

—¿Qué pasa Laura?, me preocupas.  —le respondió Fernández. 

—Si, es para preocuparse, mi fuente me llamó y me dijo que me esconda, porque este tema del clima y sus causas se ha tornado en un problema de estado, pero a nivel mundial.  —dijo Laura acongojada. 

—¿Pero es para tanto?  —preguntó preocupado Fernández. 

—Si, lo que está ocurriendo se quiere ocultar, porque se estima que es un ataque irreversible de seres desconocidos, que causarán millones de muertos. No puedo hablar más por este teléfono. Escúchame, te llegará a tu departamento un sobre con la información que tengo, no me llames a este número, porque te rastrearán a ti. Yo te llamaré nuevamente con otro número.

Después de decir esto Laura interrumpió la llamada.  

Fernández se quedó más preocupado aún, no sabía qué hacer o a quién recurrir. 

—Hola Felipe, ¿podemos encontrarnos a la noche en algún lugar?  —le preguntó Fernández a su amigo. 

—Por supuesto, ¿quieres venir a mi departamento?

—Mejor no, encontrémonos en el Mauer.

—¿Tienes algún problema?  —le preguntó Felipe.

—Por ahora no, pero solo por ahora, te espero en ese bar a las ocho.

—Allí estaré. 

Cuando Fernández le contó todo lo ocurrido a Felipe de su amiga, en un primer momento desconfió de la veracidad de esta historia, porque no conocía a la amiga de Fernández. No obstante, quiso poner paños fríos al asunto y tratar de pensar que todo será un mal recuerdo en muy poco tiempo.

Fernández se quedó algo más tranquilo después de contar la historia a su amigo, y quedaron en que cuando tuviera la información analizarían juntos qué hacer.

Ante toda esta carga de situaciones, Felipe evaluó que lo más aconsejable era tratar de ir hacia el sur con su novia y sus padres, lo antes posible. 

—¿Hola Ester?, quisiera que salgamos hacia el sur cuanto antes, prepara a tus padres, yo necesito un par de días para realizar algunos arreglos al auto.

—¿Pasó algo?  —le preguntó Ester preocupada.

—No puedo explicarlo por teléfono, pero créeme que cuanto antes viajemos será mejor.

—Ha llegado un correo para usted señor Fernández  —le dice por el intercomunicador el encargado del edificio.

—Ahora bajo, gracias.

Cuando Fernández abre el sobre sin remitente, en él encuentra un pendrive y una nota de Laura qué decía:

“Espero que recibas esto, recuerda que te llamaré por otro teléfono, por ningún motivo vayas a mi departamento, te expondrías a ser detenido por los servicios de inteligencia” 

Fernández colocó el pendrive en su computadora y al abrirlo, era una comunicación confidencial del servicio de inteligencia de los Estados Unidos que decía:


DOCUMENT ID: CIA-RDP26-00711R

DATE: 11 JULY 2026

CLASSIFICATION: SECRET // NOFORN (No Foreign Nationals)

SUBJECT: COOPERATIVE ISR OPERATIONS – ARGENTINE AIRSPACE ANOMALY

(S//NF) A solicitud formal del Gobierno de la República Argentina (Gobierno Anfitrión), activos de Reconocimiento y Vigilancia Aérea de esta Agencia ejecutaron una misión de barrido e interceptación de señales en el espacio aéreo soberano argentino.

(S//NF) Al alcanzar una altitud operativa superior a los 42,000 pies (FL420), superando la capa superior de la cobertura nubosa densa (Stratocumulus/Altostratus), sensores ópticos de alta resolución y sistemas de barrido multiespectral detectaron y registraron múltiples Anomalías Biológicas No Identificadas (UBA, por sus siglas en inglés).

(S//NF) El análisis preliminar de las firmas de radar y las imágenes térmicas recuperadas arroja las siguientes métricas y observaciones sobre los objetivos:

Morfología y Volumen: Se constatan estructuras no rígidas con un volumen estimado por unidad de 100,000 m3

.

Viabilidad Orgánica: Los datos de telemetría, fluctuaciones térmicas internas y patrones de desplazamiento autónomo confirman, con un índice de certeza del 94%, que los objetivos constituyen organismos vivos y biológicamente activos, descartando la hipótesis de fenómenos meteorológicos o artefactos aerostáticos convencionales.

(S//NF) Los registros visuales (IMINT) y los datos duros han sido archivados bajo el protocolo de compartimentación correspondiente. Se recomienda mantener el nivel de secreto y coordinar con la estación local en Buenos Aires para la contención de posibles filtraciones a medios civiles.





[FIN DEL INFORME]


Continuará...


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viernes, julio 03, 2026

MAL TIEMPO (tercer entrega)

          Cuando Felipe le contó a su novia la propuesta que le habían hecho para poder salir del caos en que se encontraban, Ester no dudó un instante.

—No puedo dejar a mis padres, Felipe. Tú eres libre de hacer lo que desees; yo no.

—No importa, mi amor, me lo imaginaba. Haz de cuenta que no te he dicho nada. Tal vez este maldito tiempo se componga y todo esto solo sea un mal recuerdo —le respondió Felipe a su novia—. Esta tarde iré a lavar ropa, ¿necesitas algo?

—Yo también necesito lo mismo.

—Voy para allá.

Cuando Felipe llegó a la casa de su novia, en el living estaban reunidos Ester, sus padres y una tía.

—¿Cómo estás, Felipe? —dijo el padre de Ester—. Te presento a mi hermana Laura; ella se quedará a cuidarnos. Quiero que ustedes dos se vayan de este infierno. Nosotros estaremos bien y, si Dios quiere, esto pasará.

—Yo también quiero que aprovechen esta oportunidad —agregó la madre de Ester—. Ustedes son jóvenes y tienen derecho a estar bien y a cuidarse. Nosotros somos grandes y hemos pasado cosas peores. Quiero, hija, que te subas a ese avión y enfrentes tu porvenir. No queremos ser un lastre; nuestro corazón está contigo. Aquí no puedes solucionar nada.

Ester y su madre se fundieron en un abrazo; la decisión estaba tomada.

A la hora indicada, Felipe, junto a su novia y a Cacique en una pequeña jaula de transporte, llegaron a Aeroparque. Después de dejar su auto en el estacionamiento, se dirigieron al sector que le había indicado su amigo Fernández: Presidencia. Las veredas húmedas estaban desoladas; no se observaba ningún movimiento. Pero cuando llegaron a la entrada destinada a las autoridades, en el hall había varias personas de apariencia distinguida, además de la presencia de la Policía Aeronáutica.

—¡Felipe, qué bueno que decidieron venir! Hola, señorita —le dijo su amigo Fernández, quien se apartó de un grupo de personas para saludarlo a él y a su novia—. En quince minutos saldremos.

—No sé aún a dónde nos dirigimos —le respondió Felipe a su amigo.

—A Chile. Allí podremos ver nuevamente el preciado sol. Tengo una familia amiga que nos recibirá y nos dará albergue por el tiempo que necesitemos.

—No sé cómo retribuir esto, Fernández.

—No te preocupes por nada, tú eres mi amigo de toda la vida.

Por el altoparlante, un señor que se presentó como jefe de la torre de control invitó al pasaje a subir al primer vuelo programado.

Cuando Felipe y su novia caminaban por el playón, vieron al Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas preparado para partir; por la escalera subieron todos. Una vez que los pasajeros estuvieron en sus asientos con los cinturones de seguridad colocados, las turbinas del avión comenzaron a rugir y, lentamente, la aeronave carreteó hacia la cabecera norte. Cuando estuvo en posición de despegue, se escuchó más fuerte el sonido de los poderosos motores. Felipe y su novia se tomaron de la mano. Pero al cabo de unos pocos instantes, las turbinas comenzaron a disminuir su velocidad. Algo estaba ocurriendo: el despegue no era inmediato.

—Voy a preguntar qué ocurre —dijo Fernández, levantándose de su asiento.

Cuando regresó, su cara lo decía todo.

—Hay problemas: un grupo de desconocidos se ha colocado sobre la pista. Evidentemente, alguien habló de más.

El imponente avión, con sus luces encendidas, iluminaba a la multitud que ocupaba la pista. La Policía Aeronáutica trató de quitarlos, pero todo se desmadró; otro grupo de gente que apareció de la nada comenzó a arrojar piedras contra el avión. Un camión de bomberos se acercó y comenzó a lanzar agua hacia las personas, que a esa altura estaban enfurecidas.

Desde la cabecera sur, jóvenes con las caras tapadas saltaron el cerco y empezaron a sumarse al tumulto que se enfrentaba a las fuerzas de seguridad. Los agentes estaban desbordados; se enfrentaban a más de doscientas personas. En un momento, dos jóvenes tiraron bombas incendiarias muy próximas al avión. Las llamas fueron vistas por el pasaje y esto hizo estallar el pánico dentro de la nave. Estaban rodeados de personas muy violentas y descontroladas.




El pasaje empezó a gritar; el comandante, por el micrófono, solicitaba calma. Un señor corpulento de traje, que bien podría ser un diplomático o un empresario, pedía a los gritos que la nave despegara de todos modos. Esto era inaceptable, porque provocaría una carnicería con decenas de muertos.




Después de una incertidumbre generalizada, un enorme grupo de agentes ingresó a la pista y, mediante gases lacrimógenos, la despejó. Los intrusos corrían por todos lados. Se había hecho un prolongado silencio cuando, de pronto, dos fuertes explosiones hicieron temblar el fuselaje del avión. Las mujeres del pasaje gritaron de espanto. El comandante y su copiloto, que observaban todo, pudieron ver cómo los dos estallidos inhabilitaron definitivamente la pista.

Por fin el ambiente se calmó. El comandante avisó que ya no podrían despegar y que un remolque conduciría a la nave a una de las mangas para que pudieran descender con seguridad. El mal humor se apoderó de los pasajeros; por el momento, Aeroparque estaba fuera de servicio.

Cuando Felipe y su novia regresaban, ella le decía:

—Me gustaría estar contigo en una playa tomando sol, todo el día.

—Te aseguro que cuando este clima cambie lo haremos. Sacaré un préstamo y nos tomaremos un descanso de un mes en la playa; no, mejor dos meses —le respondió Felipe.

—¿Habrá mucha gente en el lavadero? Ya no soporto mi ropa —dijo Ester.

—Estamos cerca, pasemos a ver.

Cuando estaban a tres cuadras del local, Felipe comprobó que la fila de gente con sus grandes atados empezaba desde allí.

—Es imposible. Imagina que por persona tardan veinte minutos; tendrían que tener cincuenta lavarropas y, a lo sumo, tienen cinco —dijo Felipe, desahuciado.

—Estoy harta, Felipe. Me voy a enfermar de los nervios, no soporto más esto —Ester se puso a llorar desconsolada, hasta que el perro de Felipe la acarició con su hocico.

—Cacique no quiere que llores —dijo Felipe, pasando su mano sobre la cabeza del animal.

Ester tomó entre sus brazos a Cacique y se calmó.

—Vamos a hacer una cosa —dijo Ester—. Tú me ayudarás: secaremos nuestras prendas con la plancha. Tardaremos, pero al menos nos pondremos ropa seca.

—Compremos otra plancha —dijo Felipe, convencido de que podría ser una solución.

Durante todo ese día ambos secaron ropa y el resultado fue exitoso; al final de la jornada tenían varias pilas bien secas. El padre de Ester copió la idea y fue a comprar dos planchas más para poder secar más ropa junto a su esposa. De paso, encontraron un entretenimiento que despejó sus mentes del tedio.

Al día siguiente, cuando Felipe entró a Aeroparque, pudo ver el estado en que había quedado la pista. Las dos explosiones dejaron dos cráteres enormes. El personal de mantenimiento estaba trabajando y ya había cargado dos grandes contenedores con escombros. Lo primero que hizo fue ir a visitar a su amigo Fernández a la estación.

—Aún no tengo buenas noticias —dijo su amigo en cuanto Felipe entró—, pero hay una novedad que por ahora es un secreto.

—Nos están atacando los marcianos —le respondió Felipe en broma.

Su amigo levantó lentamente la vista de su computadora y, mirándolo a los ojos, le dijo:

—¿Y tú cómo lo sabes?

Continuará...


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