CASA BLANCA WASHINGTON D.C.
Con la carpeta en su mano el secretario del presidente corre al despacho oval de la Casa Blanca.
—Señor presidente, aquí está el resumen del informe de la situación “Mal tiempo”
El presidente abre la carpeta y comienza a leer
INFORME CLASIFICADO: ANOMALÍA "MAL TIEMPO
Origen: Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI) | Estatus: Alerta de Extinción Local
1. El Diagnóstico Científico
Las criaturas de "Mal Tiempo" no operan bajo una biología convencional; son motores de combustión química hiperacelerados.
Consumo radical: Absorben agua (H₂O) y oxígeno (O₂) a un ritmo 400 veces superior al de cualquier vertebrado conocido. Su paso genera zonas de vacío atmosférico y desecación instantánea de acuíferos.
Excreción letal: Liberan columnas masivas de anhídrido carbónico (CO₂). Esto acidifica el entorno de inmediato, desplomando el pH del agua a un catastrófico 6.4 (disolviendo conchas, corales y tejidos vivos) y recalentando la atmósfera local.
2. Protocolo de Erradicación (Puntos Débiles)
El uso de armas convencionales o agua es inútil (las alimenta). La destrucción debe ser química y física:
Deshidratación por Cal Viva (CaO): Al contacto con la criatura, la cal absorbe su agua interna mediante una reacción térmica extrema que supera los 200°C, carbonizándolas en seco.
Asfixia por Retención: Aislar las colonias bajo cúpulas herméticas. El CO₂ que excretan las satura en minutos, provocándoles una autodestrucción por hipercapnia.
Frío Criogénico (Nitrógeno Líquido): Congela el agua celular al instante. Al expandirse, el hielo destruye sus membranas, reduciendo la colonia a polvo quebradizo.
3. Impacto en la Población (El Colapso)
La amenaza para los humanos no es la depredación física, sino la alteración ambiental:
La Asfixia Silenciosa: El desplazamiento del oxígeno por el CO₂ provoca letargo, pérdida de conocimiento y muerte indolora en cuestión de horas. Las máscaras de gas comunes no sirven; se requiere soporte de oxígeno autónomo.
Desecación de Recursos: En minutos, las colonias secan embalses, tuberías y piscinas, provocando una deshidratación ambiental tan extrema que agrieta la piel y las mucosas de los sobrevivientes.
La Trampa de Escape: Huir en coche durante el "Mal Tiempo" es imposible. Al desaparecer el oxígeno del aire, los motores de combustión de los vehículos se apagan de golpe, atrapando a las caravanas de evacuados.
Al terminar de leer el presidente, mira a su secretario y le dice:
—Convoquemos a una reunión de ministros y a las fuerzas armadas ahora mismo.
A los quince minutos comenzaba en la sala de situación la reunión solicitada por el presidente de los Estados Unidos por videoconferencia, con sus ministros y los jefes de las fuerzas armadas.
A MILES DE KILÓMETROS DE DISTANCIA EN BUENOS AIRES
Fernández estaba preocupado por el informe secreto que tenía en sus manos y la situación de su amiga Ester, que ni siquiera sabía cómo y dónde estaba. Decidió llamar a su amigo Felipe, al menos para compartir lo que sabía.
—Hola Felipe, ya tengo el informe confidencial y te aseguro que es desalentador, se suma a todo esto que la verdad se quiere ocultar. Es algo que me sobrepasa y lamentablemente está involucrada mi amiga Ester. Me ha dicho que debe permanecer escondida. No se que hacer.
—Pero qué dice el informe —le preguntó Felipe.
—Estamos amenazados por criaturas desconocidas que son casi con seguridad las que provocan este bloqueo climático. Es todo lo que dice el informe, debe haber mucho más, que desconozco. La fotografía es terrorífica.
—Yo estoy pensando en partir hacia el sur con mi novia y su familia, no sé, tal vez poder cruzar a Chile. Tu me has dicho que la cordillera bloquea las nubes. —le respondió Felipe a su amigo.
—Ahora Felipe, ya no estoy seguro de nada, esto excede mis conocimientos, se trata de otra cosa, es algo enorme e impredecible. Voy a esperar a que me llame mi amiga para poder reunirme con ella y también trataré de ir hacia el sur, tal vez sea una posibilidad. Solo te puedo desear suerte Felipe.
—Lo mismo para tí amigo.
Cuando Felipe llegó al mecánico su auto estaba con el capot abierto
—Tengo malas noticias para tí amigo, —le dijo el mecánico a Felipe, limpiando sus manos con un trapo negro de suciedad.
—Tengo que viajar mañana sin falta. —exclamó Felipe, mirándolo angustiado— por el dinero no hay problema.
—No es el dinero el problema —se expresó el hombre— necesito enviar a rectificar la tapa de cilindro y tardarán como mínimo una semana en entregármela arreglada, en el mejor de los casos, porque todos quieren irse de la ciudad, es por este tiempo de los mil demonios, pero se acuerdan de arreglar el auto a último momento.
—Entonces me lo llevo así —dijo Felipe sacando su billetera.
—Cómo usted quiera pero le aseguro que no llegará muy lejos.
Felipe salió con su auto del taller dejando una estela de humo blanco.
Después de cargar lo indispensable, subieron todos al auto de Felipe y salieron con rumbo sur, la intención de Felipe era ir por la ruta 3 para poder pasar por Bahía Blanca porque allí vivía un primo de él. Si llegaba con su auto trataría de cambiarlo por otro que le pudiera garantizar hacer más de mil quinientos kilómetros.
El padre de Ester se llamaba Alberto, era un hombre rudo de pocas pulgas, se casó con su esposa Ana cuando ambos eran muy jóvenes. En Comodoro Rivadavia trabajó como mecánico de barcos y en Puerto Deseado abrió un aserradero, hasta que sus negocios no prosperaron y se vino con su familia a Buenos Aires con su única hija que tenía cinco años.
—Si el mecánico dijo eso, no tendremos muchas posibilidades de llegar lejos, —le decía Alberto a Felipe— tendremos que revisar el nivel de aceite y agua con frecuencia.
—Así es Alberto, llevo cinco litros y un bidón grande de agua —le respondía Felipe mientras manejaba.
—Hace dos horas y media que salimos y veo cada vez más tráfico. —Acotaba Alberto— evidentemente todos se quieren ir de Buenos Aires.
—Lo que ocurre es que con un clima como éste la ciudad se ha convertido en una trampa peligrosa. —remarcó Felipe.
—Allí hay una YPF, paremos. —dijo Alberto.
La estación de servicio parecía abandonada, después de esperar varios minutos, se acercó un hombre mayor de mameluco.
—Ya no queda combustible, y tampoco creo que venga el camión con más.
—La próxima estación a qué distancia está —preguntó Felipe.
—A cuarenta kilómetros, en las Flores, pero por lo que me dijeron ya no queda nadie allí. Es un pueblo fantasma.
Cuando los tres hombres hablaban, una moto de alta cilindrada se acercó desde la ruta, con dos motociclistas. Al llegar a pocos metros de los tres, el hombre que no conducía la moto sacó un arma y los apuntó.
—¡Rápido, denme todo el dinero!
Ester y su madre al ver esto quedaron aterradas, contuvieron a Cacique qué como si supiera del peligro comenzó a ladrar desesperado.
El playero dijo que tenía dinero adentro, entonces el ladrón dijo:
—¡Vamos rápido, viejo, o te mato!.
Ambos se fueron caminando. El conductor de la moto también había sacado un arma y apuntaba a Alberto y Felipe, mientras les decía:
¡Ustedes también, denme todo lo que tengan!
Alberto tuvo un impulso de arrebatarle el arma al malviviente, pero no se animó, porque estaba algo alejado, y si fallaba, todo podía terminar en un desastre. A regañadientes sacó su billetera y le entregó todo el dinero que tenía, Felipe hizo lo mismo. Al cabo de un instante se escuchó un disparo qué provenía del local. Después salió corriendo con el arma en su mano el ladrón gritando:
—¡Vámonos de aquí, rápido!
Ambos malvivientes se montaron en su moto y salieron raudamente. A pesar de pasar muchos autos, en ese momento, ninguno se detuvo. Alberto corrió a ver al playero, y Felipe, conmocionado aún, se quedó cuidando a las mujeres. Al cabo de unos instantes Alberto regresó corriendo pidiendo el pequeño botiquín y una toalla.
—Está herido en la pierna pero es solo un rasguño. —dijo más distendido.
Por fin, todos más tranquilos fueron al local, el encargado estaba pálido recostado en una silla.
—Creí que no contaba el cuento —dijo el hombre con su pierna sobre otra silla— tomen lo que quieran, va por mi cuenta, ustedes han sido muy amables.
Todos tomaron un refresco, lo necesitaban.
—Joven —le dijo el playero a Felipe— atrás en el galpón encontrará tres barriles de doscientos litros que tienen combustible, también hay bidones, cargue su tanque, y lleve toda la cantidad que pueda, no encontrará más combustible en otro lado, de aquí hasta Bahía Blanca.
Continuará…
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