Translate

domingo, marzo 27, 2022

MISTERIO BLANCO

Esto que deseo contarles, no tiene que ver con el miedo o el terror; que nos pueden sorprender ocasionalmente, me refiero al misterio. Lo misterioso es aquello que implica cualquier hecho que no concuerda con lo conocido, dejándonos con el interrogante si fue verdad o no; porque es imposible de corroborar, pero entendemos que puede ser posible. 

Esta historia puede afirmar esto que digo; pero lamentablemente no poseo las pruebas. Por lo cual estimados lectores, ustedes serán los que juzguen si esta historia puede ser cierta o no.

Esto ocurrió hace más de diez años, y me lo contó el amigo de un pariente que era cocinero de nuestra base Marambio en la Antártida Argentina. 

Los que intervinieron en esta historia, no formaban parte del destacamento estable de la base; ellos fueron dos jóvenes periodistas, un reportero y un fotógrafo, de un medio muy conocido, el cual no aporta mucho, porque lo que allí pasó nunca se informó. Yo corrobore todos los detalles de esta historia de boca de uno de los protagonistas, Pepe el fotógrafo, cuyo material quedó allí incautado por la razón que más adelante les diré. 

Esto me dijo una noche este joven, al cual no tengo motivos para no creerle:


El viaje en avión nos resultó tranquilo, excepto en los últimos quince minutos antes de aterrizar, el viento por muy poco, y solo gracias a la experiencia del piloto, permitió que el avión no se estrellara. Cuando el motor se detuvo, estábamos blancos como el mismo paisaje. 

La recepción fue acorde a la ubicación geográfica, una tormenta de nieve castigaba toda la zona. La tripulación nos brindó unos trajes especiales color naranja, y cuando descendimos del avión, un grupo de tres personas nos esperaban para asistirnos y recorrer los trescientos metros desde la pista a la base en un vehículo especial para la nieve. 

Cuando ingresamos a la base, lo primero que nos impactó fue la diferencia de temperatura que había allí con respecto al exterior. Un grupo de militares nos esperaban sonrientes y con muchos deseos de recibir noticias de Buenos Aires, después de mostrarnos nuestra  habitación para que dejemos los bolsos, la  cena estaba servida. Compartimos un guiso de lentejas que me recordaba a los que preparaba mi madre. La sobremesa se prolongó bastante, y esta charla permitió que pudiéramos tener una idea a priori de lo que allí se hacía, y como se hacía, con que equipo se contaba y cuáles eran los principales riesgos. 

El tiempo de tres días para realizar toda la nota, no era mucho, y se complicaría si la tormenta persistía; porque las mejores tomas fotográficas estaban afuera. Una nota en la Antártida sin poder llevarse varias buenas tomas de la nieve, significaba un fracaso rotundo. 

La habitación que nos tocó era pequeña pero abrigada y confortable, una pequeña ventana de vidrios dobles, permitía observar el exterior. Mi compañero Adolfo no tardó en dormirse profundamente, pero yo no lograba conseguir el sueño con facilidad y entonces con la luz de mi velador aproveché para poner en orden todo mi equipo. Alrededor de la dos de la mañana el viento se había calmado, y al observar por la pequeña ventana ese paisaje blanco y ondulado, iluminado por la luna llena, me permitió sacar la primera fotografía nocturna de la Antártida.  Cuando apague el velador, la luz de la luna ingresaba a la pieza iluminando la pared, ya me estaba durmiendo cuando un pequeño golpe me despertó, al abrir los ojos, una sombra se proyectó muy rápidamente en la pared, me incorporé y miré hacia fuera, algo ágil y bastante grande se perdió detrás de unos tambores de combustible; a pesar de continuar  mirando durante un largo rato no pude observar nada, excepto escuchar a los perros llorar. Algo pude ver allí entre los tanques pero no lo podía definir, tal vez un animal, o alguien de guardia.

El desayuno se servía a las siete treinta, allí estábamos todos reunidos conversando sobre el beneficio de la finalización de la tormenta y la oportunidad que tendríamos de conocer todos los equipos externos. Fue entonces  cuando aproveche para contar lo que me pareció ver en la noche, y esa extraña historia produjo una reacción rara entre los presentes; tres muchachos jóvenes se levantaron de inmediato y se fueron, y el resto incluidos el jefe, permanecieron en silencio, sin decir una sola palabra. Adolfo interpretó de inmediato que lo dicho por mí, historia que aún no había escuchado, provocó una reacción como mínimo sospechosa.

Cuando ambos estuvimos a solas en la habitación le conté a mi compañero con lujo de detalles lo ocurrido, y Adolfo me respondió en voz baja. 


- Creo que aquí tenemos una historia interesante. 


Ambos pudimos recorrer todas las instalaciones exteriores de la base; la cual era enorme. Mientras yo tomaba fotografías, un meteorólogo nos explicaba con lujo de detalles el funcionamiento de cada uno de los aparatos. Adolfo con su grabador registraba todo, pero sabíamos que algo mucho más serio allí ocurría, que bien se ocultaba o no se deseaba enfrentar. Cuando regresamos a la base, ubique la ventana de nuestra habitación y separándome unos metros del grupo investigué el lugar; nítidamente pude ver en la pared de chapas un desgarro del tabique que dejaba a la vista las aislaciones, rápidamente fotografié el daño y me incorporó al grupo.

Cuando llegó la noche, nos retiramos  a descansar después del café, y ambos coincidimos en que era evidente y notorio que la charla no fue abierta y sincera  como cuando recién llegamos; incluso el jefe se refirió al hecho que  solo restaba ir al puesto más alejado, si lo queríamos conocer; aunque nos advirtió que no había mucho por ver. Nosotros insistimos en ir, porque era nuestra obligación, y entonces se coordinó el viaje para el día siguiente con los trineos tirados por los perros. 

La expedición estaba formada por diez hombres, y nosotros. A mi me pareció que eran demasiados acompañantes solo para ir a ver una estación meteorológica distante en un territorio blanco y desierto; pero mi intriga aumentó cuando observé que todos los soldados estaban armados con carabinas. 


- ¿ Es necesario llevar armas?, pregunté intrigado.


- Si,...dijo uno de los soldados, -hemos detectado unos osos polares que pueden ser peligrosos. 


Ambos nos miramos muy extrañados, sabiendo que en la Antártida no habitan osos polares, no obstante preferimos no preguntar nada más. 

El viaje se realizó en tres trineos, y nosotros ocupamos el del medio. El recorrido duró dos horas aproximadamente, al llegar, un meteorólogo nos explicó cada detalle del equipo, pero a mi me llamaba mucho más la atención de ver como el resto de los hombres se ubicaron en un gran círculo mirando cada uno hacia fuera; como si se estuviera por sufrir un ataque inminente. Nada ocurrió, y se emprendió el regreso del mismo modo.

El jefe de la base era el Coronel García, tenía una basta experiencia en misiones Antárticas, cuando ya teníamos preparado nuestro equipaje para el regreso que sería en cuatro horas;solo restaba la última entrevista con el coronel. Un soldado nos avisó que nos esperaban en la oficina para la entrevista; cuando nos presentamos el coronel estaba sentado en un escritorio que ocupaba casi todo el espacio de esa habitación. Después de sentarnos frente a él, el coronel les sirvió dos tazas de café caliente, nos miró a los dos un instante y nos dijo.


- ¿Me realizarán la pregunta ustedes, o les cuento yo?


- Mejor usted, dijo Adolfo.


- Bien, les contaré todo con lujo de detalles,  pero con una condición indispensable. 


-¿ Cual condición ? preguntó Adolfo.


- Esta historia, no puede ser revelada porque si se supiera corre riesgo todo el proyecto de esta base Antártica. 


-Ambos nos miramos entendiendo que la historia que estábamos por escuchar no era menor, y que a pesar de ir en contra de nuestra profesión; pero considerando la honestidad del coronel García,  aceptamos. Apagamos nuestros celulares y el grabador, colocándolos sobre el escritorio.


-Bien,...confío en ustedes, nos dijo aquel hombre de voz gruesa. 


- Yo me hice cargo de este puesto hace dos años, y estáesta,...digamos historia o acontecimientos vienen de antes. El primer día que llegué me entregaron una información confidencial, que me informaba que habían ocurrido hechos muy extraños, concretamente; dos soldados recién llegados se extraviaron en una tormenta de nieve no muy lejos de aquí, pero jamás fueron encontrados ni siquiera algún rastro. Al poco tiempo algo; atacó a los perros dejando sólo vivos a dos  muy mal heridos. Estando yo en funciones habíamos recibido a cuatro alumnos de ciencias meteorológicas y por muy poco, este,...llamémoslo,...ser, o animal, o aún no sabemos que, aquí lo llamamos MB; rompe la pared de la habitación donde dormían, y gracias al soldado de guardia que actuó muy rápidamente al escuchar los gritos, nada sucedió.


- ¿A que se refiere con MB capitán? preguntó Adolfo muy intrigado. 


- En este continente helado y blanco; del cual aún sabemos muy poco, -nos dijo el capitán  señalando un mapa que estaba a su espalda en la pared - el cual posee una superficie de algo más de catorce millones de kilómetros cuadrados, hemos comprobado que existen, en teoría, animales muy inteligentes, tanto; que podemos decir que no se trataría de animales, por eso le decimos MB, misterio blanco.


-¿Y qué son entonces? pregunté apresurado.


- Por ahora señoresseres, -dijo tranquilo el coronel - solo que poseen algunas características muy notorias; sus presas favoritas son las visitas, y su comportamiento es muy agresivo, que sumado a su fortaleza y agilidad; los convierten en una amenaza muy peligrosa. Cuando lo de los perros, extrajimos de su boca piel y pelos que los enviamos a analizar, y el resultado de su adn, los ubica a mitad de camino entre un oso y un humano.


-A esta altura de la charla, comenzamos a calcular cuánto tiempo nos faltaba para irnos y cuán largo era el trayecto desde la base hasta el avión. 


¿Por qué todo esto se mantiene en secreto?, preguntó Adolfo. 


-Es una compleja situación económica, - les dijo el coronel en tanto agregaba más café a las tazas - los recursos de la base para la investigación científica son escasos y si esto se supiera el costo de las pólizas de seguro se elevarían; y todo el esfuerzo científico de muchos años, y lo aquí invertido, se perdería sin remedio.


-Nos quedamos mudos, pensando en lo jugoso de la historia desde el punto de vista periodístico, pero la sensación era la misma que descubrir una mina de oro y no poder utilizar ni un mísero gramo.


- Señores, - nos dijo el coronel mirando por aquella pequeña ventana, pegada a su escritorio - para terminar esta historia les digo, que a pesar de haber colocado cientos de trampas para poder atrapar al menos uno de estos seres, jamás hemos podido. Muchas veces hemos llegado a pensar que ellos son más inteligentes que nosotros y nos controlan.


-Cuando el avión despegó de la base rumbo a Buenos Aires a la hora prevista, observamos aquella inmensidad blanca que bien se podría comparar con un desierto solitario y gélido ...pero ahora sabíamos  muy bien que no era así. 


FIN



google.com, pub-1339975393881543, DIRECT, f08c47fec0942fa0










miércoles, marzo 09, 2022

CUANDO LA VIDA REGRESÓ A SU NORMALIDAD

       Federico dejó cargada su furgoneta para el día siguiente realizar el reparto, como siempre primero acomodaba las cajas pesadas para la casa de repuestos y después las pequeñas y livianas cuyos destinatarios eran aproximadamente veinte; pero todos dentro de Tigre, excepto dos en San Fernando. Durante el desayuno Federico repasaba el recorrido y las entregas; a pesar de utilizar Google maps, le gustaba contar con cierta orientación mental.

Al subir a su camioneta necesitaba cargar combustible y se dirigió a la estación de servicio de su barrio, a los cinco de la mañana hay muy poca gente por la calle y tampoco cargando nafta, al llegar, un cartel indicaba que no había combustible; pensó que salir muy temprano tiene sus pro y sus contras, pero así era su trabajo. Si toda la mercadería se entregaba rápido, a las cuatro de la tarde terminaría su jornada. El plan de ese día era ir al cine con su novia y después a cenar.

Cuando llegó a la otra estación de servicio de la avenida un encargado le hizo seña que no había nafta, esto ya era algo no frecuente. 


-¿Qué pasa señor, vengo de otra y tampoco hay? - preguntó Federico, bajando de su camioneta.


-No sabemos, el camión que tenía que llegar anoche, hasta ahora no vino, no se si llegará más tarde.


A Federico solo le quedaba la reserva; y calculó que podía llegar a la Shell, pero si allí tampoco había, solo podría regresar a su casa. Cuando llegó a la estación de servicios, había diez autos esperando, pero no cargaban. Después de colocarse en la cola se bajó a preguntar. La novedad era que el camión llegaría en no más de media hora. Pasó esa media hora y media más, cuando un encargado muy amable recorrió la fila de autos solo para decir que el esperado camión hoy no vendría. Federico comenzó a intranquilizarse por el reparto, no por el combustible que seguro aumentaría de precio; pero al escuchar el noticiero de las siete, regresando a su casa, las noticias no se referían a otro aumento de precio en el combustible, decían que se trataba de un desabastecimiento generalizado, por un conflicto de las petroleras que en el peor de los casos duraría tres días. 


-¡Tres días!, - dijo en voz alta Federico, 

- estos tipos se piensan que pueden parar todo tres días sin problemas, total, arreglate como puedas.


Durante esos tres días Federico coordinó con la agencia que cuando pasara este desabastecimiento, realizaría un reparto y medio por día para en una semana regularizar las entregas. Las noticias al referirse a este tema, decían que el conflicto entre las petroleras y las empresas de combustibles lejos de solucionarse se agravaba, porque al parecer no se estaba importando petróleo y lo existente en depósitos se había agotado. Federico pensaba que todo esto era una patraña para fijar un nuevo aumento enorme, con la lógica consecuencias para su trabajo, había decidido que después de regularizar las entregas pediría aumento, pero lamentablemente al tercer día la situación continuaba sin resolverse, y muchas otras actividades comenzaron a tener problemas de abastecimiento, tres días sin combustible en una región puede causar una catástrofe, y la catástrofe ocurrió al quinto día sin el preciado insumo.

Las primeras marchas fueron organizadas por el sindicato de camioneros, junto a los taxistas, todos a pie, como es de suponer. 

Los medios informaban de un desabastecimiento jamás visto en la historia, y falta de insumos de todo tipo incluso medicamentos. Al séptimo día el temor, pasó a ser pánico; Federico recurrió a la pequeña huerta que su padre cuidaba, pero la misma solo proveía tomates cherry algunas pocas zanahorias y lechuga, por suerte su madre quizás por costumbres antiguas tenía una despensa muy completa, pero no era para más de quince días. 

Al mes, todo el mundo se levantaba por las mañanas esperando escuchar el sonido de algún automóvil, en cambio el silencio espantaba, salvo por los pájaros con sus gorjeos matinales, pero nadie estaba para escuchar pajaritos. 

Columnas de manifestantes cortaban avenidas; aunque no hacía falta cortar nada porque no había vehículos, solo bicicletas. 

Increíblemente la falta de combustible era en todo el país, en muchas ciudades que dependían del gasoil para sus usinas eléctricas a los veinte días del desastre quedaban incomunicadas y sin electricidad. 

El presidente de la nación en su último discurso había dicho que enormes buques desde Europa ya habían zarpado cargados de petróleo, y que se castigaría con enormes multas a los responsables,... que a estas alturas, los responsables eran tantos que difícilmente alguien sería enjuiciado. 

Siempre existe alguien que se le ocurre algo genial, y este fue un cartonero que con su carro y unos pocos pesos se fue con su dos ruedas, hasta una chacra en Pilar, y cargó: verduras, queso, huevos, y unos bidones de leche, al regresar con la mercancía, en la panamericana vendió todo al doble de su valor, esto en unas horas se extendió por todo el conurbano y daba gusto ver por tv, a miles de cartoneros yendo con sus carros vacíos para el norte y regresando repletos de mercaderías, la cual vendía al mejor postor. Es curioso como el sistema capitalista se desarrolla ante los negocios oportunos.

A otro "alguien'' se le ocurrió hacer una especie de trencito con ruedas de bicicleta que cuatro hombres podían trasladarlo cargado; solo pedaleando a una velocidad considerable y un original sistema de cambios, piñón y corona que aliviaba el esfuerzo en las subidas. A este buen hombre que se encontraba trabajando en su taller, una mañana se presentaron tres hombres de una importante firma automotriz y le compraron el invento por quinientos mil dólares (a mi entender fueron un tanto tacaños, pero un trato es un trato).

A Federico lo llamaron de la agencia y le dijeron que lamentablemente todos los repartos los estaban haciendo con gente en carros o bicicletas, y se habían suspendido el envío de mercadería pesada; por lo cual, no les quedaba otra alternativa que prescindir de él, salvo que quisiera conseguir una bicicleta y sumarse a los repartos. Después de esta charla Federico se dirigió a una bicicletería; pero la misma estaba vacía y cerrada con un cartelito que decía: "no tenemos más stock"

Federico recordó que su padre tenía una vieja bicicleta en el depósito, allí se dirigió, pero cuando la vio la misma daba lástima, no obstante sabiendo el problema su padre que era muy habilidoso con los hierros y la soldadura, le dijo que si podía arreglarla, él construiría un carro amplio y liviano.

Federico se fue con la bicicleta a una bicicletería próxima, pero cuando se acercaba en la vereda y en la calle había una multitud de gente, todos con la misma intención, reparar sus viejas bicicletas. Después de una hora logró hablar con el bicicletero el cual le prometió tenerla lista en dos semanas.


-¡Dos semanas!, gritó Federico.


-Tengo decenas de pedidos como el suyo, -le contestó el bicicletero, y solo dos empleados, imagínese, esto es un infierno. 


-¿No tendrá una bicicleta reparada para alquilar o vender? - le preguntó Federico con una cara de angustia que conmovió a aquel hombre.


-Mire, - dijo el bicicletero, con una llave inglesa en su mano, por la noche viene un muchacho a trabajar, si se viene, le dejó dicho que le preste las herramientas y usted se la arregla. 


Federico no sabía hacer nada con sus manos, excepto manejar y repartir cajas, pero contaba con la experiencia de su padre, pensando en eso aceptó. 

Esa misma noche se dirigieron a la bicicletería con su padre, al llegar detrás de una maraña de manubrio, ruedas, y horquillas un hombre bajito entrado en canas escuchaba la radio mientras trabajaba sentado en un banco; cuando Federico y su padre se acercaron el hombre los miró con una sonrisa y les indicó un lugar para trabajar próximo al tablero de las herramientas.

Pero pasó algo increíble, el padre de Federico, al ver a aquel hombre dijo:


-¡Antonio! , Antonio Gutiérrez, y aquel señor respondió eufórico -¡Miguel! ¡Miguelito! ¡Cuántos años! ambos hombres se abrazaron emocionados, se conocían del servicio militar, los recuerdos, las anécdotas y los chistes, hicieron de esa noche un momento de grata amistad. En tanto Federico servía café caliente, los trabajos en el arreglo de su bicicleta era lo de menos, a las cinco de la mañana, la bicicleta de Federico estaba en óptimas condiciones, y el padre de Federico quedó en contacto con un amigo de su juventud.

Federico se presentó muy temprano en la agencia con su bicicleta que arrastraba un amplio carro muy liviano montado sobre dos ruedas de bicicleta, una vez que cargaron todas las cajas, Federico comprobó el peso y no era mucho; al tomar envión por la avenida su movilidad se desplazaba con suavidad y silenciosamente. A Federico lo impactó lo que veía, ríos de personas se desplazaban en todo tipo de vehículos tracción a sangre, bicicletas, carros de dos ruedas, similares a esos que utilizan pueblos orientales con sombrilla trasladando a personas, uno coches montados sobre seis ruedas, para cuatro ocupantes en donde todos pueden pedalear, Varios hombres muy bien vestidos de corbata, con mochilas en sus espaldas, sobre unos monopatines muy ágiles. Los semáforos aún funcionaban, y esto permitía que ese flujo de tránsito silencioso, fuera ordenado. Le llamó la atención a Federico que a diferencia de los días en que realizaba el reparto con su furgoneta; ahora no se tensionaba con el ruido y el tránsito, al contrario, ese día se podía decir que disfrutaba del día y no reconocía la hermosa arboleda que franqueaba las calles y avenidas. Federico estaba descubriendo una nueva ciudad muy distinta a los días de tránsito alocado, sumado a los inconvenientes para estacionar y descargar la mercadería. 

Las noticias no eran nada prometedoras, se anunciaba que en muchos lugares habría cortes de luz programados y que todo se solucionaría cuando los barcos lleguen de Europa con el vital cargamento; pero no se decía cuando esto ocurriría. Ese primer día Fernando después del reparto, pedaleando seis horas, llegó cansadísimo, después de hablar con su novia, no cenó, se pegó un baño y se acostó; curiosamente al levantarse por la mañana y después de desayunar, se sentía muy bien, tranquilo y distendido, al principio le dolían un poco las piernas, pero a los quince primeros minutos de ejercicio; entró en calor y esta vez no le dolía ni un solo músculo. Ese segundo día curiosamente después de realizar casi el mismo recorrido, miró su reloj y había tardado media hora menos que el primer día. 

Desde que comenzó la falta de combustible ya había trascurrido dos meses y todo continuaba igual, excepto algunas complicaciones como los cortes de luz que provocaron serios inconvenientes en los edificios altos al no poder bombear agua al tanque superior; pero esto se solucionó contratando cuadrillas de jóvenes que subían el agua hasta el tanque utilizando bidones, resultaba ser un trabajo muy arduo pero bien pago, a un ingeniero se le ocurrió para facilitar esta tarea, construir un sistema de poleas y una soga continua suspendida de una rondana en la terraza, la cual sostenía cada dos metros bidones, los cuales subían llenos y bajaban vacíos,.el sistema se manejaba desde la vereda mediante una manivela la cual dos hombres la hacían girar,un tercero cargaba los bidones con agua y un cuarto en la azotea los descargaba, una vez que el tanque superior estaba lleno, el original sistema se utilizaba para subir a los diferentes pisos mercaderías. 

La escasez de combustible, generaba falta de energía y todos los sistemas que funcionaban con motores eléctricos quedaban paralizados, ascensores, trenes, semáforos, computadoras, teléfonos portátiles etc. De un momento a otro el correo postal se tornó vital, y miles de cartas eran necesario trasladarlas de una provincia a otra, para ello aquel primitivo trencito cuya idea fue adquirida por una empresa automotriz, hoy eran ágiles contenedores, montados sobre ruedas de bicicletas con dos hombres para pedalear y conducirlas. 

En las calles se escuchaba durante todo el día un zumbido como si se tratara de un enorme panal de abejas producido por las miles de ruedas de goma al rozar el pavimento. 

El padre de Federico junto a su amigo bicicletero continuaron con su amistad y por casualidad, charlando de bicicletas y la falta de combustible, se les ocurrió la idea de hacer algo así como un automóvil sin motor,  obviamente, impulsado a pedal, pero con un sistema de piñón y corona, que quintuplicaba la fuerza al que se enviaba a las cuatro ruedas, lo denominaron "bici auto". Fabricaron los primeros dos, y lo pusieron en exhibición en la bicicletería, los vendieron esa misma tarde y le encargaron diez más lo antes posible.

Al mes siguiente, los dos socios alquilaron un galpón y en poco tiempo estaban fabricando en serie, unos cien biciautos mensuales, los pedidos llegaban de todas las provincias, y eran retirados por sus clientes en persona desde el taller. El padre de Federico le dijo a su hijo si quería asociarse y este aceptó obviamente.

La personas en pocos meses se adaptaron a vivir sin combustible, las velas, y candelabros resucitaron, los mecánicos de automóviles se convirtieron en bicicleteros, y las empresas automotrices, en lugar de automóviles construían camiones a pedal; los cuales tan solo con dos hombres arrastraban tres mil kilos.

Por la falta de electricidad ya no se escuchaba ni la tv, ni la radio, solo se leían periódicos de papel, impresos con las antiguas imprentas manuales. Un día que Federeico, estaba en su fábrica leyendo el diario, un informe médico, daba cuenta que en estos últimos seis meses sin combustible, y por el uso intensivo de bicicletas y otros mecanismos similares, sa había comprobado en la población, una notoria caída de los accidentes cardiovasculares, problemas de hipertensión, estrés, y diabetes, también se redujeron los problemas de vías respiratorias, y ahora los análisis de la atmósfera en las grandes ciudades verificaba estar más pura y libre de smog. Federico, que ahora se había convertido en un empresario importante junto a su padre y su socio; pensó que no hay mal que por bien no venga, y asomándose a la ventana de su oficina, miró su furgoneta, abandonada y tapada de polvo. 

Un día cualquiera, Federico, después de desayunar junto a su señora y sus dos hijos, subió a su bicicleta para ir a su fábrica disfrutando del trayecto como todos los días, bajo las frondosas copas de los árboles, escuchando el trinar de los pájaros en ese hermoso día de primavera, al doblar por la avenida, pudo ver con asombro, lo que no tendría que haber ocurrido nunca más: tres automóviles se encontraban cargando combustible,... la vida volvería a su normalidad.







FIN

google.com, pub-1339975393881543, DIRECT, f08c47fec0942fa0










sábado, octubre 16, 2021

LA PARTIDA DE TRUCO

Nicolás Sirreyes tenía un campo lo suficientemente extenso  para permitirle ser el hombre más acaudalado del pueblo. Corría el año 1912, se había implementado el sufragio universal para varones.  La pica venía de lejos con Gumersindo Luna que era dueño de la casa de productos generales, desde granos hasta tranqueras.


El galpón comercial tenía para las tareas del campo todo lo necesario, incluido los créditos para poder pagarlo después de la cosecha. La pica venía de lejos por culpa de una joven que solo estuvo en el pueblo dos noches, esas cosas de hombres que quedan arrinconadas en el recuerdo y salen en el momento menos pensado. 


El Negro Fonseca era un buen hombre pero a la segunda copa de Ginebra el humor le cambiaba para mal.


Abelardo era el muchacho de los mandados, pero lo único que tenía de malo era no ser lerdo, digamos que solo necesitaba que el contrincante quien sea, solo diera un parpadeo, para que el faconcito hiciera el resto.


Los de armas llevar eran Nicolás Sirreyes y Gumersindo Luna, cuyo rencor mutuo quedó allí, aquella noche, oculto por mucho tiempo, pero era tan grande y peligroso como una serpiente.


Las diez de la noche era una hora apropiada para comenzar un juego de truco en el almacén, que después de las ocho las señoras ya se habían retirado y el lugar daba paso a convertirse en boliche.


La apuesta era fuerte, mil pesos, sólo entre dos adversarios, Sirreyes y Luna, los otros dos eran laderos. El Negro 

Fonseca jugaba con Luna, y Abelardo con Sirreyes. De ganar no arriesgaban nada y se llevaban cien pesos.


Sirreyes pidió al almacenero unos naipes nuevos y una botella de Ginebra. El pedido llegó más cuatro vasos y un platito con porotos.


Se pactó que el juego se realizaría sin flor y a quince puntos. Esto indicaba a las claras que había revancha y otros mil pesos más de apuesta. 


En las primeras dos manos, Luna y el Negro tenían diez porotos de ventaja.

La mesa de juego estaba iluminada por un candelabro, negro y torcido que colgaba de algún lado con cuatro velas, más dos velas sobre la mesa, la iluminación estaba a cargo del establecimiento. 


En tanto barajaba el Negro Fonseca, Sirreyes sirvió una vuelta de ginebra para todos. En ninguno de los rostros y menos aún los que arriesgaban su dinero se podría decir que se estaba jugando por simple distracción, más precisamente era a muerte.


La mano para Sirreyes venía,  bien y mal, el ancho de espadas y dos cuatros, lo mira casi sin mirar a su compañero y Abelardo le hizo la seña inconfundible, cerrando los dos ojos, no lo podía ayudar con nada. Pero mentir es la principal estrategia de este juego de naipes, y entonces:


-¡Envido!, -dijo Sirreyes-, sin cartas.


-Quiero! -le contestó Luna-, hoy no era su día, pero lo que le molestaba no era perder ni mil, ni dos mil, ni tres mil pesos, lo que realmente le jodía a Sirreyes era perder a manos de Luna.


La partida esa y la siguiente salió de mal en peor para el estanciero. 

El almacenero les alcanzó la segunda botella de ginebra, y el ambiente no era lo que se dice cordial.


Gumersindo Luna ya le había ganado a Sirreyes cuatro mil pesos. 

Y entonces le pareció que lo mejor, o lo más saludable era ir dando por terminado el encuentro. Mirándolo a la cara a Sirreyes antes de empezar a barajar le dijo, 


-Creo que por hoy es suficiente, -dijo Luna- y fue entonces cuando la ginebra, los malos recuerdos o de sólo bruto no más, le espetó en la cara, Sirreyes: 


-¡Vas a jugar hasta que yo te diga carajo!


Después de eso el rumbo de la reunión se estropeó para no mejorar.


-¡Pagame que hasta aquí llego yo! -dijo en voz alta Luna-.


Sirreyes estaba esperando esa contestación, alcanzó a manotear su pistolón y disparó turbado al pecho de Luna, que se la venía venir; se pudo retirar un poco, pero no le alcanzó, sintió el desgarro en su pecho. El negro Fonseca hizo un ademán como quien quiere calmar algo, ya era tarde, 

Gumersindo Luna entendió que se le terminaba la vida, pero en un último impulso alcanzó a disparar su arma a la frente de Sirreyes, que cayó al instante desplomado.


Al día siguiente la gente del pueblo arrancó  con sus tareas de siempre, excepto por dos entierros, y aparentemente nadie pagó la cuenta del boliche de la noche anterior.


FIN



google.com, pub-1339975393881543, DIRECT, f08c47fec0942fa0



martes, octubre 12, 2021

UN PROBLEMA DE ESPACIOS

 Ana, la mayor, ocupaba su espacio en la habitación de la planta alta, Claudia, disfrutaba del suyo en la habitación que miraba a la colina, Edgardo, se aturdía en el rústico altillo de la casa. Adolfo, el padre, compartía en silencio su espacio con la madre de los tres adolescentes. Verónica, la madre, abarcaba con su voz, todas las habitaciones. Adolfo por fin, delegó su espacio a Verónica y al poco tiempo se fue. Ana, siguió los pasos de su padre y dejó su habitación para siempre, Edgardo continuó aturdiéndose, pero ahora muy lejos de esa casa y de su altillo, ahora, Claudia la menor, ahogada por el poco espacio que queda en la casa, está pensando si no existirá un mundo mejor detrás de la colina.


google.com, pub-1339975393881543, DIRECT, f08c47fec0942fa0



lunes, septiembre 27, 2021

LA CIUDAD DE LOS MIL DEMONIOS (cuento)

  El proyecto se había concluido, era una ciudad de mil manzanas todas ocupadas con edificios de propiedad horizontal que aprovechaban al máximo la superficie de construcción, se estimaba que se terminaría en cinco años aproximadamente, y así fue.



En el pliego de licitación del proyecto se buscó de lograr la mayor cantidad de departamentos al menor costo posible, esto permitió que el estudio de arquitectura ganador se decidiera por la propuesta de realizar todos los edificios exactamente iguales, de este modo al hacerse los trabajos en serie, los costos disminuían considerablemente, así fue como se comenzaron los trabajo y todos los detalles de la construcción eran una copia interminable de elementos, las empresas encargadas de los diferentes rubros como las que fabricaban las puertas y ventanas, sufrieron el inconveniente que sus operarios se estresaban por tener que realizar siempre la misma tarea, se comentaba que un encargado de tener que colocar bisagras, lo habían tenido que internar en una casa de retiro para enfermos mentales, sin poderle sacar de su mano el destornillador. También a un pintor de una de las empresas al cabo de terminar doscientos departamentos, todos del mismo color, en un momento dado comenzó a realizar extraños dibujos multicolores, similares a pinturas abstractas, cuando lo despidieron, llevaba en su bolsillo una brocha con pintura roja y salpicó todo el despacho del jefe de personal, en tanto gritaba desencajado: ¡en el mundo existen otros colores, no solo el gris perla!.


Solo faltando dos días para la inauguración y posterior entrega de los departamentos a sus dueños, surgió un inconveniente de último momento, no se podrían colocar los carteles indicadores del nombre de las calles por haber surgido un problema con la empresa encargada de realizarlos, y solo estarían para un par de semanas después de la inauguración.

En el departamento de planeamiento este tema de los carteles de las calles se analizaba como un serio problema debido a que el proyecto era una repetición de edificios exactamente iguales unos a otros, y no existía nada que los pudiera distinguir, ni las veredas, ni los postes de alumbrado, ni el color de sus fachadas, todo el emprendimiento era una constante repetición de miles y miles de espacios absolutamente iguales, comentaban que un inspector de obra había revisado el mismo edificios unas cuarenta veces, sin darse cuenta.
Al jefe de planeamiento se le ocurrió una solución de emergencia que podría resolver este problema, se entregaría a cada uno de los propietarios un plano en donde se indicaría la ubicación de su unidad de vivienda, y mediante la utilización de una brújula, una vez que se determinara los puntos cardinales, sería sencillo encontrar el lugar, esto no convenció mucho al intendente, pero otro remedio no quedaba, la inauguración era inminente. 

Así fue como se contrató a una empresa para la realización de cien mil brújulas de bolsillo y a otra la realización de planos que indicaran la ubicación de cada departamento, lamentablemente, esta última empresa cometió un pequeño error y lo que se indicaba como el oeste era el este y viceversa, pero para subsanar este pequeño error, se colocó al reverso de este plano una nota aclaratoria, en donde decía: “Para interpretar correctamente este plano solo cambie el este por el oeste”


El día de la inauguración llegó y se cortaron las tradicionales cintas, luego de esto el intendente en persona entregaba las llaves, junto a la brújula y el plano de ubicación a cada uno de los propietarios.

En un primer momento todo funcionaba bien, pero la mayoría de la gente no leía la nota aclaratoria por estar en el reverso del plano y se dirigía exactamente al lugar opuesto al que debería ir, luego, la llave no abría por supuesto.

Comenzaron los primeros reclamos, y al cabo de unas horas todo se tornó en un caos, en pocas horas ya se habían extraviado cinco chicos y diez abuelos, los nuevos propietarios pedían a gritos por familiares perdidos, y otros queriendo tomara posesión de sus viviendas lo antes posible amenazaban con realizar juicios a la comuna por estafa.

El intendente ante este alubión de reclamos decidió llamar a la gendarmería para que ayudara a esta pobre gente que ya era una multitud agolpada frente al estrado, se comenzaron a ubicar a las primeras familias pero este operativo resultaba muy lento y se hacía de noche con lo cual la impaciencia aumentaba, entonces se decidió armar carpas de campaña para que esta multitud pudiera pasar la noche, con la esperanza que por la mañana todo se solucionaría.

En este desorden general, aparecieron pseudos representantes de la comuna que por veinte pesos guiarían a las desamparadas familias hasta su hogar, muchos aceptaban la propuesta, y después de abonar por este “servicio” eran guiados solo unas pocas cuadras para luego dejarlos abandonados a su suerte.

Algunos habían podido llegar a su departamento, pero luego viendo desde sus balcones, el caos y la desesperación que imperaba en las calles, temían en salir y perderse, pero de pronto surgió el terror, se encontraban atrapados en sus viviendas, y sin poder conseguir alimentos, en pocos días morirían si no eran rescatados, muchos comenzaron a pedir auxilio desde los balcones a los gritos.

Al día siguiente, por las calles de esta ciudad repetitiva, seguían vagando personas totalmente perdidas, que ya no les interesaba encontrar su departamento, solo querían salir de ese laberinto infinito.

Se decidió convocar a tres helicópteros de la fuerza aérea para que a asistieran a esta gente desesperada con alimentos y agua que eran arrojados desde las alturas.

A media mañana el caos continuaba y los mismos gendarmes que habían concurrido para acomodar y auxiliar a los propietarios, debido al agotamiento de haber trabajado durante toda la noche también se perdían.








El intendente en persona desde uno de los helicópteros impartía instrucciones desesperadas para que todos los estuvieran alojados o no, dentro de esta trampa infernal se dirigieran para el oeste que era en donde estaba las tiendas de campaña, pero la gente que escuchaba aterrorizada a esta altura de los acontecimientos y debido al apresuramiento y el miedo se dirigía al lado opuesto guiadas por las instrucciones ahora del reverso del mapa.

Paresia que ya nadie podría poner orden a semejante catástrofe, cuando a un asesor del intendente se le ocurrió que se crearan brigadas de experimentados exploradores para ingresar en aquella ciudad de los mil demonios y rescatar a las personas.

Así fue como estas brigadas se internaron en esas infinitas calles gemelas, provistas de un importante equipo de sobrevivencia, y utilizando una especie de banderines multicolores auto adhesivos para poder después encontrar la salida, pero ocurrió lo inesperado, los banderines no quedaban bien sujetos y se desprendían, luego el viento los dispersaba por todos lados, las dos primeras brigadas se perdieron irremediablemente, entonces se decidió como un último esfuerzo desesperado, que una maquina vial de esas que realizan la demarcación de rutas, marcar dos línea blanca de este a oeste y de norte a sur al medio de la ciudad, luego de esto en los cuatro extremos de estas líneas se instalaron puestos de rescate, y se les indicó a la gente mediante panfletos y altoparlantes que se dirigieran a cualquier lugar pero siempre en línea recta, y que cuando encontraran una línea blanca la siguieran o para un lado o para el otro, que de esa forman podrían encontrar la salida.

Por fin lentamente los desconcertados propietarios fueron abandonando esta ciudad, y abrazados a sus hijos, lloraban de alegría cuando eran asistidos por lo puestos de la gendarmería que se encontraban en los extremos de las líneas blancas.

Al fin todo este acontecimiento solo paso a ser un mal recuerdo para la comuna, quedando impreso en los titulares de los diarios “caos ocasionado por una empresa irresponsable”

Los otros días me detuve en las proximidades de esta ciudad que se encuentra ahora abandonada, y me interné en ella solo unos pocos metros, por temor a perderme, pude ver merodeando por el lugar un par de perros muy flacos, que evidentemente no se pierden allí porque se guían por su olfato, dicen los comentarios que algunas familias nunca regresaron ni se supo nada mas de ellas, pero son solo comentarios.

google.com, pub-1339975393881543, DIRECT, f08c47fec0942fa0

sábado, septiembre 18, 2021

LOS MISERABLES DE VICTOR HUGO (comentario de un viejo libro)




 A pesar de transitar este siglo XXI experimentando lo que podríamos decir el futuro, en la frase "el futuro es hoy". No estaría demás ni sería descabellado releer antiguas novelas como lo es "Los miserables" de Víctor Hugo cuyo drama se ubica en varios lugares de Francia, durante el siglo XVIII.

La magistral pluma de este escritor, logra mostrar con plenitud la lucha de un hombre castigado por la sociedad, que se reencuentra con la misma gracias a un bondadoso cura; pero su pasado que parecía haber quedado enterrado surge con toda su fuerza, y un hecho hace que tenga que luchar con su consciencia. Asegurar si ha ganado o no, queda para el sentir de los hombres con valores o sin ellos.


El hombre (refiriéndome a ambos sexos) no ha cambiado gran cosa, me animo a decir que continúa igual o peor. ¿Por qué motivo las miserias humanas se repiten como antaño?, ¿cuál es el motivo que el ser humano tenga aún ese instinto animal de no proteger al débil?, ¿por qué motivo tienta tanto el poder, incluso más que el dinero?, ¿qué contienen nuestros genes que continúan transmitiendo lo peor del hombre?


Me gustaría vislumbrar una cierta esperanza, pero hoy a la vista no se ve, solo negros nubarrones continúan amenazantes en el cielo de nuestro presente. Pareciera que la ley del hombre no alcanza y la de Dios no llega a tiempo.


Les pido a aquellos que poseen poder que recapaciten, somos contemporáneos de esta misma aventura, utilicemos nuestro razonamiento para el bien común, no continuemos siendo necios creyendo que podemos ser dioses, siendo solo polvo insignificante. 

jueves, septiembre 09, 2021

VIDA Y TIEMPO (comentario de este libro)


 

Isaac Asimov, con su libro Vida y tiempo nos permite ingresar al mundo de la ciencia para todos aquellos que cómo yo,  no somos científicos, y logra mostrarnos desde la evolución de una célula hasta que la naturaleza logra conseguir el intrincado y muy poco conocido cerebro humano.

Con un lenguaje simple podemos interpretar algunas leyes de la física como son la masa de las partículas, y la velocidad, hasta los límites de la velocidad de la luz. Las posibilidades y situaciones complejas de los seres humanos en nuestro planeta tierra y la anticipación de nuestra actual pandemia.

También conocer los límites alimentarios y de energía de nuestra civilización, y un viaje imaginario por galaxias lejanas esquivando agujeros negros, o imaginando el final de nuestra estrella madre nuestro sol.

Este libro es en mi opinión apasionante, nos permite entender lo pequeño que somos, pero también nuestra inagotable búsqueda por saber de dónde venimos y a donde podremos llegar, si tenemos éxito. 

¡Lo recomiendo estimados lectores!


google.com, pub-1339975393881543, DIRECT, f08c47fec0942fa0



martes, agosto 31, 2021

EL CABALLERO DE LA TRISTE FIGURA (comentario de libro)

 


La magistral novela de Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, me ha resultado atractiva transportándome a un tiempo lejano de costumbres de las mujeres y los hombres de la campiña Española en el siglo XVI.

Pero el principal logro de su autor, es haber podido pintar un personaje gigantesco, así es, tan gigantesco como sus hazañas valerosas de un buen hombre loco, si, loco, pero noble, valiente, caballero y bondadoso, también muy pobre de calcetines zurcidos y cabalgadura grotesca pero imposible de subestimar; Rocinante era en la imaginación de Don Quijote un potro pura sangre y tan valiente como su dueño.

Que puedo decir de Sancho Panza, compañero sincero, bonachón y dueño de su vida, amante del queso, del jamón y del buen vino, colaborador incansable de su orgulloso caballero, amante de la siesta y buen cuidador de su asno, que si bien quizás no era muy gallardo, como transporte en esos caminos polvorientos era inmejorable.

Este hombre, reitero hombre , al cual no puedo subestimar y decirle "personaje", porque para mi era un hombre encarnado, que me animo a decir que vivió y murió en aquella vieja España, y como bien dice su creador, vivió loco y murió cuerdo, llorado por los que bien lo querían como es lógico que lo lloren a los grandes hombres, porque Don Quijote, les aseguro era un gran hombre, cuyos huesos descansan seguramente en muchísimas tumbas ya olvidadas pero tan reales como su valor en este mundo de hombres y mujeres por lo general débiles, que pretenden vivir solo de su apariencia, y lo único que logran en mostrar una máscara de cartón pintarrajeada.

Aplaudo de pie a esta obra magistral y completa que me brinda las ganas de continuar viviendo en nuestro mundo humano tan hostil como aquel mundo del caballero de la triste figura, pero de alma tan dura, pura y brillante como el más grande de todos los diamantes extraídos de nuestra pobre tierra.


Unas palabras para el señor Andrés Trapiello, traductor de esta enorme obra. Su labor estimado caballero, enaltece el idioma castellano. ¡Muchas Gracias!

google.com, pub-1339975393881543, DIRECT, f08c47fec0942fa0

jueves, julio 08, 2021

EL PROFESOR DE LITERATURA (cuento)

 

Nota del autor

Este cuento es mi pequeño homenaje a mi profesora de literatura, la profesora Paternostro, cuyas clases presencié en el colegio industrial Otto Krause. Por aquella época no le prestaba atención a su materia, estimada profesora, sin entender que la literatura es la herramienta fundamental para la buena vida del hombre, le pido disculpas distinguidisima señora.


Arq. Francisco R. Brun


__________________________________________________


Sonó el despertador, y los párpados le pesaban muchísimo, no obstante a sus 70 años solo en unos pocos minutos lograba pasar del sueño a la realidad, se levantó y miró su cara en el espejo del baño, comprobando que era prácticamente la misma de estos últimos años, abrió el agua caliente de la ducha, y la reguló con la fría, el baño tenía que ser rápido porque el calefón tenía algún problema y el agua caliente solo duraba unos pocos minutos. En tanto se duchaba no entendía porqué el plomero no venía, ya lo había llamado tres veces, pero nada, voy mañana, voy pasado, ayer no hice a tiempo, todas excusas como si fuera un chico de sexto año, igual que sus alumnos con los trabajos prácticos.


Después de limpiar sus dientes y afeitarse cuidadosamente, se dirigió a la cocina a prepararse el desayuno, unas tostadas de pan negro con manteca untadas con dulce de leche y un café con leche, más café que leche.


Le gustaba levantarse con tiempo suficiente para realizar todas las rutinarias actividades con parsimonia, esa hora matinal, y las que seguían después de la salida de la escuela, Bernardo las disfrutaba porque consideraba que formaban parte de su vida privada que era para él sagrada, como lo eran sus sábados y sus domingos, excepto los días que traía exámenes para corregir.


Este fin de semana tuvo que dedicarle unas horas a esta lamentable tarea de corregir, en donde comprobaba año tras año, cómo decaía el nivel de sus alumnos, a pesar de esmerarse en sus clases, no lograba que se interesaran en su materia, y ni siquiera leyendo en clase y explicando la intención de esos pequeños párrafos, los resultados de comprensión llegaban al grado de catastróficos.


Abstraído en sus pensamientos se colocó una camiseta musculosa y la camisa blanca que había planchado ayer, también  el pantalón del traje, al ajustarse el cinturón comprobó que necesitaba correr un agujero más para colocar la hebilla, señal que no estaba funcionando bien la dieta de su nutricionista para subir de peso, aparentemente era un tema metabólico por la edad y las preocupaciones de la escuela. Después se sentó en la cama para colocarse las medias y luego los zapatos acordonados negros gastados pero bien lustrados. Frente al espejo de la cómoda se probó la corbata negra, dejó la azul y la de pintitas rojas para otro día, en tanto realizaba el nudo pensó en lo sucedido el último viernes en la escuela, son otros tiempos se dijo, me falta solo un año más para jubilarme, por lo cual la palabra adecuada para un profesor de literatura es...soportar,... o tal vez mejor aguantar…, o quizá...mejor sería una frase, como ser, no bajar los brazos,... o tal vez mandarlos a todos al carajo,...pero evidentemente esta última frase demostraba una actitud muy grosera, y seguramente le traería más problemas que soluciones, por último se puso el saco, que disimulaba los huesos de sus hombros, y se dirigió al comedor;  sobre la mesa estaban los papeles de los exámenes, sus libretas y  dos libros, los siete locos de Roberto Arlt, y el evangelio según Van Hutten de Abelardo Castillo, guardó todo en su portafolio de cuero, lo cerró, calculó su peso y comprobó que era aceptable, luego salió a la calle, después de encontrarse en el ascensor con Clara, vecina de su mismo piso. ¡Buen día Bernardo! ¡Buen día Clara! falta poco para que terminen las clases, dijo clara sonriendo, ¿a dónde se va a ir de vacaciones? Creo que voy a ir a una isla en el Caribe, respondió con seriedad Bernardo, que me dijeron que solo hay monos y palmeras y si es así la compraré cuando me jubile. Usted siempre está haciendo chistes, dijo Clara riéndose, a propósito, le dijo Clara, no sé si escuchó el sábado a la noche la festichola de los nuevos de arriba, por poco mi marido quería ir a golpearle la puerta, diga que lo contuve, porque tiene un carácter. La verdad que no escuche nada, dijo Bernardo, lo que ocurre es que escucho música hasta muy tarde con auriculares para no molestar, le respondió Bernardo. ¡Qué mundo este! dijo Clara fastidiada, usted que hace cuarenta años que vive aquí no quiere molestar, y esta gente, recién llega y ya molesta.


El ascensor llegó a la planta baja y Bernardo abrió la puerta para darle paso a Clara, y se despidieron en la vereda. En la parada del colectivo solo había tres personas, a Bernardo le pareció muy pocas por lo general hay muchas más, por si acaso consultó a un señor para verificar la hora, pero no usaba reloj, entonces acudió a una chica, que consultando su celular le  dijo, ocho y treinta, lo mismo que indicaba su reloj que adelantaba, ocho y veintisiete. 


El colectivo llegó y no estaba tan lleno, por lo general siempre tenía que ir parado, pero estaba acostumbrado, ese día se pudo sentar en un asiento individual y disfrutar de los "bellos paisajes" del conurbano. En ese viaje Bernardo pensaba que haría cuando se jubile, tal vez, me gustaría hacer un viaje, la jubilación para un maestro no es mucha, pero agregando mis ahorros, también podría vender el departamento y con la ayuda de un crédito terminar la casita de Córdoba que no pudieron terminar los viejos, que dicho sea de paso este verano tendré que ir al menos unos días a ver cómo está todo aquello. Pensando tonterías sintió un fuerte olor a cigarrillo, cuando detectó quien fumaba, comprobó que era el mismo chofer, nunca lo había visto, pensó que debía ir hacia él y disimuladamente pedirle que no fume, que debía de dar el ejemplo, pero después se arrepintió y consideró que hacer eso era para tener un posible problema, faltando poco para llegar.


Se bajó del colectivo y solo tenía que caminar tres cuadras hasta el colegio, al llegar, en la puerta lo de todos los días, tanto las alumnas como los alumnos, todos distendidamente fumando cigarrillos de tabaco, excepto el grupito de siempre en la vereda de enfrente también fumaban pero otra cosa. Allí estaba, el líder del grupo, con anteojos negros, remera y pantalones de tela gruesa gastado bien a la moda, junto a sus otros cuatro compinches, cuando Bernardo se acercaba a la puerta para ingresar, notó con total nitidez que gritaban desde allí su apodo que ya conocía de hace mucho "flaco escopeta, bolu.. y trompeta" lo de trompeta se debía a una clace que quiso dar sobre instrumentos musicales y surgió que a él le gustaba tocar la trompeta, lo de bolu… corría por cuenta de los maleducados.


No bastó con una vez, lo repitieron, pero más fuerte y todos los alumnos que aún no habían entrado rieron en torno al profesor Bernardo.


Nuestro cerebro suele funcionar de modos realmente raros, y también en algunos momentos nuestra conducta se altera y cometemos un acto de locos o exagerado, tal vez determinados estímulos malos, nos hacen reaccionar, o quizás cuando el vaso se encuentra demasiado lleno, una sola gota puede derramar toda el agua, ya no del vaso,...de nuestro inmenso dique interior civilizado.


Ese lunes próximo a fin de año, Bernardo, al escuchar la broma, no entró al colegio, y en lugar de eso, recogió el guante y se dirigió al grupo de maleducados caminando lentamente, los mozalbetes continuaban riéndose descaradamente, Bernardo cuando estuvo cerca, sin decir agua va, el primer golpe dado con su portafolio se lo incrustó en la nariz al jefe del grupo, haciendo volar sus anteojos a la mitad de la calle, un automóvil que pasaba en ese momento los hizo añicos, el segundo dio con precisión en la oreja derecha de otro y al los demás no los alcanzó porque salieron corriendo.


Luego se acomodó su corbata, arregló el saco y se dirigió al colegio dejando en el piso a estos dos maleducados, el jefecito con su nariz chorreando sangre y su segundo con una oreja algo más que morada. El policía de guardia observó todo pero miró para otro lado, antes de entrar subió los dos escalones de la puerta y en voz alta dirigiéndose al grupo que seguía fumando en la puerta exclamó: ¡lo voy a decir una sola vez, si mañana vengo y alguien está fumando aquí, recibirá diez amonestaciones!, y si persiste su actitud será expulsado del establecimiento, aunque falte media hora para el fin de clases, ustedes pueden arruinar su salud donde quieran, pero yo no puedo permitir que se la arruinen aquí, se dio media vuelta y entró. 


En los días que siguieron nadie realizó una denuncia, y los alumnos del colegio ninguno siguió fumando en la puerta.


Ese mismo día el profesor Bernardo tomó lista, todos estaban presentes incluso los cinco maleducados, que por sus calificaciones se llevaron literatura a marzo, y en marzo, se la llevaron previa, porque no solo eran maleducados, también eran brutos. 


Al año siguiente, que era el último que le restaba transitar a Bernardo para su jubilación, el mismo transcurrió con jornadas muy tranquilas, y además por fin, pudo disfrutar  dictando sus clases de literatura.


google.com, pub-1339975393881543, DIRECT, f08c47fec0942fa0